¿Existe una diferencia entre el Dios de ira del AT y el Dios de amor del NT?

¿Existe una diferencia entre el Dios de ira del AT

y el Dios de amor del NT?

Por Pablo Santomauro

 

Recientemente un hermano que intercambiaba pensamientos sobre la pena de muerte con nosotros, planteó la siguiente pregunta:

Como concilias el Dios amoroso, misericordioso, de toda gracia, tierno, salvador, que da su hijo para rescate de todo aquel que cree en él, del Nuevo Testamento, e.g., Jesús y la mujer adúltera, y el Dios vengativo, furioso, guerrero sanguinario, cruel y no perdonador del Antiguo”.

 

Francamente, yo he escuchado este error de parte de los críticos del cristianismo, pero nunca desde las filas mismas del cristianismo. Esto me confirma que estamos en serios problemas en tiendas del evangelicalismo. Yo no sé la afiliación de este amable lector, pero prefiero darle el beneficio de la duda y pensar que es evangélico. Lo cierto es que el planteo ha sido siempre propagado desde el sector ateo y/o escéptico, o bien proviene del cristianismo liberal y sus seguidores, a quien podemos llamar analfabetos bíblicos de corazones sangrantes.

Como respuesta a este concepto erróneo, digamos que tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento presentan al mismo Dios, un Dios de amor y de juicio. En el Antiguo Testamento encontramos numerosas instancias en las cuales Dios juzga pueblos enteros cuando él lo considera necesario debido a que las circunstancias lo requieren de acuerdo con su plan y el castigo es siempre proporcional a la maldad de esos pueblos. Ejemplo claro de esto son las plagas que envió sobre Egipto (Ex. 7-11) y los castigos sobrevenidos sobre los habitantes de Canaán, pero también vemos el corazón de Dios derramando gracia y amor a través de todo el AT. Luego que Adán y Eva pecaron, Dios inmediatamente promete la venida de un redentor en un acto de misericordia sin igual (Gn. 3:15). No sólo ello, la pena por la desobediencia era la muerte. Dios extiende la vida de Adán y Eva por siglos, aunque en realidad comenzaron a morir en ese momento (hablo de muerte física).

Más adelante viene el diluvio. La tierra estaba llena de maldad, pero Dios provee el arca para Noé y su familia (Gn. 6:9-22). Este es un acto de amor y gracia. Los pactos que hizo Dios con Abraham y con David, la liberación de Israel de la opresión de sus enemigos (cuya causa era el pecado de Israel) cada vez que el pueblo oraba durante el período de los jueces, el envío de profetas para entregar a Israel la revelación especial, etc., fueron actos de un Dios de amor y de gracia, de un Dios tierno y salvador. Muchos otros ejemplos pueden ser citados.

En el Nuevo Testamento vemos al mismo Dios del Antiguo Testamento derramando su gracia y amor sobre su pueblo y los gentiles. Ahora el conducto de su misericordia es Jesucristo mismo, a quien podemos llamar “el amor encarnado”. Pero también vemos que de la boca de Jesús se escucharon los pronunciamientos más severos condenando al liderazgo judío (Mt. 23:27,28,33). Más adelante tenemos la fulminación instantánea de Ananías y Safira (Hch. 5:1-11), la muerte de Herodes quien muere comido por los gusanos (Hch. 12:23), el juicio sobre los cristianos que tomaban la cena del Señor indignamente, por lo cual unos estaban enfermos y otros ya habían muerto (1 Co. 11:30), el anuncio de Cristo sobre la destrucción de Jerusalén por haberlo rechazado (Mt. 24:2; Lc. 23:28-31) y muchas otras instancias.

Por último, la última descripción que usó nuestro lector para definir a Dios, en referencia al texto del AT, fue “un Dios no perdonador”. Esto es fácil de refutar cuando tomamos una concordancia y buscamos todos los versos que describen a Dios como un Dios perdonador. Un breve listado de estas referencias nos revelan frases como:

1)    …[Dios] que perdona la iniquidad

2)    … como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí

3)    Entonces Jehová dijo: Yo lo he perdonado conforme a tu dicho

4)    Oiré …. Y perdonaré sus pecados

5)    … y perdonaste la maldad de mi pecado

6)    … perdonaba la maldad … y no los destruía

7)    Perdonaste la iniquidad de tu pueblo

8)    De Jehová nuestro Dios es el tener misericordia y el perdonar

9)    ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad …?

Estos son sólo algunos ejemplos donde la Palabra de Dios revela el corazón de Dios en toda su magnanimidad.

Vemos así que el intento de crear una diferencia entre el Dios del AT y el NT es sólo el producto de mentes ignorantes del contexto bíblico y la idea no puede ser concebida por el cristiano genuino. Dios es un Dios de amor y un Dios de juicio. Esto es algo que deben recordar los que atacan su carácter y su revelación desde filas que se denominan cristianas. <>

Pablo Santomauro

*Este artículo fue publicado con el permiso del apologista Pablo Santomauro.

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