Refutando a los Pentecostales Unicitarios

Refutando a los Pentecostales Unicitarios

Una breve perspectiva

Por Pablo Santomauro

Los Pentecostales Unicitarios, conocidos también como Pentecostales del Nombre, Apostólicos, etc., son acérrimos enemigos de la doctrina de la Trinidad. Ellos enseñan que Dios es uno y rechazan la existencia de una pluralidad de personas en la unidad de Dios.

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, son títulos que se refieren al mismo ser, a quien llaman Jesús, o en su defecto, el Padre. Reiteramos, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son sólo títulos, roles, manifestaciones, modos de actividad, o aspectos relacionales de Dios para con los hombres.

Esta doctrina, conocida también como Modalismo, fue una de las primeras herejías en atacar al cristianismo de los primeros siglos. Ha resurgido como un monstruo de siete cabezas en los últimos cien años de historia. Una de sus aberraciones más destacadas es que el Hijo es solamente el nombre del cuerpo físico de Jesús. Unos le llaman el “velo de carne.” Dentro del velo de carne que se llama “Hijo”, habita el Padre Eterno. De acuerdo con esta teología tan singular, el Hijo no es eterno, no es divino, nació en un momento de la historia y su rol tendrá un fin en el futuro.

Los persistentes ataques de los unicitarios a la doctrina de la Trinidad, no son más que una cortina de humo o una maniobra preventiva para evitar que su propia doctrina sea examinada y criticada a la luz de la Escritura. Siguiendo la máxima de que la mejor defensa es un buen ataque, muchas páginas de internet, incluyendo la Iglesia Pentecostal Unida, la denominación más conocida entre los unicitarios, publican innumerables trabajos criticando la Trinidad. Uno de estos es el libro en línea de David K. Bernard, La Unicidad de Dios. En el capítulo 12 del libro, bajo el subtítulo “Contradicciones”, Bernard plantea 26 objeciones o preguntas que se suponen ponen en aprietos al cristiano y refutan la doctrina de la Trinidad (http://www.pentecostalesdelnombre.com/Unicidad_de_Dios.pdf).Todo cristiano interesado seriamente en defender su fe, tarde o temprano encontrará uno o más de estos argumentos en su camino.

Un servidor ha refutado estas 26 objeciones en un trabajo de tres partes hace 3 años. El trabajo tiene como finalidad defender la doctrina de la Trinidad exponiendo los errores del razonamiento unicitario, representado aquí por el teólogo más conocido de la secta, David K. Bernard. Otros ya lo han hecho en el pasado, pero consideramos necesario elaborar nuestra propia refutación por la razón de que, hasta donde sabíamos, no existía nada en español que refutara las 26 preguntas — si lo existió, pido disculpas y espero que nuestro trabajo sea, al menos, de carácter complementario a lo ya publicado. No reclamamos decir nada exclusivo o que no se haya expresado anteriormente. Plasmamos en esta obra conceptos que hemos aprendido de un sin número de autores, tantos que sería imposible hacer una lista de nombres y recursos para dar el crédito correspondiente. Entre tanto material, es posible que haya una que otra contribución nuestra, de las cuales ya hemos perdido el rastro y no sabríamos identificar.

En este breve artículo sólo daremos un ejemplo del planteamiento de Bernard, pero antes creo que es necesario introducir al lector a la doctrina unicitaria de Dios.

La doctrina unicitaria de Dios

Cuando el unicitario dice que Jesús es Dios, el concepto detrás de la frase es: Jesús es toda la Deidad. De acuerdo con su doctrina, Dios es uno y no existen posibilidades de una pluralidad de personas en su Ser [1], y esa sola persona es el Padre [2].

En la teología modalista, el Padre es el Jehová del Antiguo Testamento, cuyo nombre final por revelación progresiva, es Jesús. Jesús es el nombre del Padre, o de Dios [3].

Es ese Dios el que luego desempeña el papel del Hijo de Dios cuando se manifiesta en carne. Para los unicitarios, Jesucristo es la manifestación del Padre en la carne — el mismo Dios revestido con carne [4]. Jesucristo era Dios ya que el Padre vivía dentro de su cuerpo humano [5]. Es en ese sentido que pueden decir que “Jesús es Dios”, algo que suena perfectamente ortodoxo para el que no conoce su doctrina. Pero cuando el zapato aprieta, vamos a ver que la persona de Jesucristo no es Dios para los unicitarios:

La Deidad de Jesucristo es el Padre — La deidad residente en Jesucristo es nada menos que el Padre. En otras palabras, el Espíritu en el Hijo es el Padre”. (Bernard, La Unicidad de Dios, 131)

Lo anterior significa que en la persona de Jesucristo, según los modalistas, sólo una parte de Jesucristo es Dios. Dividen por ende la sustancia en dos, la humana y la divina. Por más que traten de arreglarlo en otras declaraciones, terminan con un Jesucristo que en ninguna manera es el teantropos bíblico, el Dios-Hombre en toda su persona.

En cuanto al Espíritu Santo, es la modalidad en la que opera Dios, o el Padre, en muchas ocasiones. En esta ecuación aberrante, el Espíritu Santo o Espíritu Eterno es también la persona del Padre [6].

Resultado final: tanto el Padre, como el Hijo, y el Espíritu Santo son la misma persona, i.e., Dios, cuyo nombre es “Jesús”:

“Está claro que los términos Padre, Hijo, y Espíritu Santo no pueden significar tres personas, personalidades, voluntades, o seres distintos. Pueden denotar solamente diversos aspectos o papeles de un ser espiritual–el único Dios. Ellos describen las relaciones de Dios para con el hombre, no personas en una Deidad”. (Bernard, La Unicidad de Dios, 131)

Una variante importante en este esperpento teológico es que los nombres o títulos, Jesucristo, Jesús, Hijo de Dios, Cristo, Hijo del Hombre, pueden ser usados alternativamente para describir la carne, la humanidad, el cuerpo del Hijo [7]. Hijo de Dios es un título que los unicitarios usan mayormente para identificar la humanidad de Jesucristo — aunque cuando les conviene lo validan para describir a la humanidad y la deidad juntas en Jesucristo [8]. Este Hijo no es eterno, nació en un momento de la historia (de María), no existió en el pasado [9], y en el futuro dejará de cumplir su papel de Hijo [10].

Debido a esto, ellos determinan que no es posible hablar de un Hijo eterno, aun cuando la Biblia habla en tantos pasajes de la pre-existencia del Hijo de Dios. Explican estos pasajes, dependiendo del contexto, como si fueran proféticos o como si hubieran estado en la mente de Dios desde la eternidad. Es por ello que el Verbo es definido como un plan pre-ordenado en la mente de Dios, un pensamiento, un concepto abstracto que se hace sustancia cuando nace el Hijo. “Hijo” y las denotaciones derivadas sólo pueden ser usadas con relación a la Encarnación, o la humanidad de Dios, Jesucristo:

El Verbo — Juan 1 enseña de una manera hermosa el concepto de Dios manifestado en la carne. En el principio era el Verbo (griego, Logos). El Verbo no era una persona aparte o un dios aparte, tal como la palabra de un hombre no es una persona aparte de él. Más bien el Verbo era el pensamiento, el plan, o la mente de Dios. El Verbo estaba con Dios en el principio y realmente era Dios mismo (Juan 1:1). La Encarnación existía en la mente de Dios antes que el mundo comenzó”. (Bernard, La Unicidad de Dios, 63)

Con estas nociones básicas, paso ahora directamente a refutar la primer objection, a modo de ejemplo, del Dr. David Bernard, para dar al lector una idea de la batalla espiritual en la que los cristianos bíblicos, los creyentes en la Trinidad, nos encontramos.

Bernard escribe:

1) ¿Tuvo Jesucristo dos padres? El Padre, es el Padre del Hijo (I Juan 1:3), pero el niño que nació de María fue engendrado por el Espíritu Santo (Mateo 1: 18, 20; Lucas 1:35). ¿Cuál de ellos es el verdadero padre? Algunos trinitarios dicen que el Espíritu Santo era meramente el agente del Padre en el proceso de la concepción — un proceso que ellos comparan a la siembra artificial.

El Dr. Bernard distorsiona aquí la doctrina de la Trinidad, así también como el lenguaje bíblico. Cuando el doctor lee “Padre” e “Hijo” su mente se transporta a un hospital de maternidad. Digo esto porque en otro lugar del mismo cuestionario, para negar la eternidad del Hijo, pregunta: “¿Quién fue la madre de Jesús en la eternidad?”

Es evidente que Bernard pretende no conocer que “Padre” es un término que marca una relación, una comunión íntima. No significa que el Padre engendró literalmente a Jesús, eso sería doctrina mormona en su más grosera forma.

Bernard tiene razón cuando dice que los trinitarios entendemos que el Espíritu Santo fue el agente por medio del cual Cristo fue engendrado en María. Mateo 1:18 dice que “se halló que había concebido del Espíritu Santo” — heurethe en gastri echousa ek pneumatos hagiou — la preposición ek, seguida por el genitivo pneumatos (Espíritu), indica “agencia”, “medio”. Pero debe quedar claro que la Biblia en ningún momento dice que el Padre de Jesús fue el Espíritu Santo, como parece sugerir Bernard. Bernard nos quiere conducir a la conclusión equivocada de que el Padre y el Espíritu Santo son la misma persona.

Hace un tiempo argumentábamos en un debate sobre el mismo tema y decíamos lo siguiente:

Recordemos que Bernard da todas estas vueltas para negar la existencia de 3 personas y afirmar que Jesús, el Padre y el Espíritu son todos la misma persona. La falacia de Bernard es la falacia del falso dilema: ¿Quién engendró a Jesús? ¿El Espíritu Santo o el Padre? Su razonamiento va así:

1. La Trinidad es falsa.

2. La Biblia dice que Jesús fue engendrado del Espíritu Santo.

3. Esto haría al Espíritu Santo el padre de Jesús.

4. Pero la Biblia dice que el Padre engendró a Jesús.

5. Por lo tanto el Espíritu Santo no puede ser una persona diferente al Padre. Y si no es una persona diferente, entonces es el Padre, o una manifestación del Padre, o el espíritu del Padre.

Jamás le pasaría por la cabeza a Bernard que las tres personas de la Trinidad están involucradas en el nacimiento de Jesús, de la misma forma que lo estuvieron en la Creación, en la Resurrección y en el proceso de Salvación.

Esto sucede porque Bernard lee la Escritura con sus presuposiciones como axiomas. “La Trinidad no existe” y “Dios no puede ser uno en un sentido y tres en otro”. Su razonamiento circular o falacia del círculo vicioso consiste en afirmar en la premisa lo que quiere comprobar con la conclusión (que la Trinidad es falsa).

Si el amigo lector está interesado en el resto de la refutación, podrá encontrarla con una simple búsqueda en internet bajo el título Contestando Argumentos de los Pentecostales Unicitarios contra la Doctrina de la Trinidad. <>

Pablo Santomauro

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Todas las citas en el artículo pertenecen a La Unicidad de Dios, de David K. Bernard.

1] “Nunca ha existido un misterio con respecto a ‘personas’ en la Deidad. La Biblia claramente afirma que hay un solo Dios, y esto es fácil de comprender para todos”. 68

2] “El término Padre se refiere a Dios mismo-Dios en toda Su deidad”. 99

3] “Jesús es la culminación de todos los nombres de Dios del Antiguo Testamento. Es el nombre más alto y exaltado que jamás ha sido revelado a la humanidad”. 54
— “… porque Jesús es el nombre del Padre (Juan 5:43; Hebreos 1:4), del Hijo (Mateo 1:21), y del Espíritu Santo (Juan 14:26)”. 135-36

4] “El [el Padre] se puso carne como un hombre se pone un abrigo”. 62

5] “El Hijo de Dios no es una persona aparte en la Deidad, sino la expresión física del Dios único … 99

6] Cuando hablamos del Espíritu eterno de Dios, queremos decirDios mismo, el Padre”. 99

7] “Usamos a Hijo para significar … la humanidad de Jesucristo”. 133
–“Hijo de Dios se refiere a la humanidad de Jesucristo”. 100

8] “El papel de Hijo no solo tuvo un empiezo, sino que tendrá, por lo menos en un sentido, un fin”. 106

9] “La Biblia define al Hijo de Dios como el niño nacido de María, no como el Espíritu eterno de Dios …” p.100.
“Muchos otros versículos de la Escritura revelan que solo podemos usar correctamente el término ‘Hijo de Dios’ cuando incluye la humanidad de Jesús”. 99-100

10] “Como acabamos de declarar, ‘Hijo’ no siempre se refiere solo a la humanidad sino a la deidad y la humanidad juntas como existen en la persona única de Cristo”. 101

*Este Escrito ha sido Publicado en este blog con el Permiso del apologista Pablo Santomauro*

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