Reflexiones en el Argumento Cosmológico (argumento de causa y efecto por la existencia de Dios)

Reflexiones en el Argumento Cosmológico (argumento de causa y efecto por la existencia de Dios)   por Pablo Santomauro   En el intento de refutar el ateísmo y el escepticismo, uno de los objetivos del apologista cristiano es confrontar al escéptico con su propia irracionalidad. Los cristianos han surgido a través de los siglos con varios argumentos racionales para probar la existencia de Dios. Uno de ellos es el argumento cosmológico. El valor de cualquier argumento que no recorre la distancia completa a los efectos de mostrar la existencia del Dios personal e infinito de la Biblia, está en relación … Continúa leyendo Reflexiones en el Argumento Cosmológico (argumento de causa y efecto por la existencia de Dios)

No existe el jaque mate en apologética

No existe el jaque mate en apologética Carta a un hermano desanimado Por Pablo Santomauro Leí tus palabras hoy. Me corrió un escalofrío por la espina dorsal, porque las mismas palabras escuché hace una semana de otro ser querido mientras compartíamos una taza de café en mi hogar. Mi corazón se compungía al tiempo que con semblante circunspecto y tono condescendiente me explicaba que no existía ninguna prueba conclusiva de la existencia de Dios, el Exodo, los milagros, la resurrección de Cristo y la veracidad de la Biblia. Por supuesto que tuve que escucharlo cuando comenzó a recitar los acostumbrados … Continúa leyendo No existe el jaque mate en apologética

El Diseño Inteligente (o cómo avergonzarse de Dios)

El Diseño Inteligente

(o cómo avergonzarse de Dios)

por Pablo Santomauro

El Diseño Inteligente, también llamado Argumento del Diseño, sostiene que la naturaleza muestra indicios tangibles de haber sido diseñada por una inteligencia preexistente. El concepto ha existido, en una forma u otra, desde los tiempos de la antigua Grecia.

La versión más conocida del argumento del diseño es la de William Paley, quien en 1802 propuso la tesis del «relojero». Paley planteó el caso de la persona que atravesando un baldío tropieza con una piedra y al preguntarse cómo la piedra vino a estar allí, la respuesta podría ser que estuvo allí eternamente. Pero si en lugar de encontrarse con una piedra, el hombre hubiera pateado accidentalmente un reloj, al hacerse la misma pregunta la respuesta no sería la misma. Por el contrario, la fina coordinación de las piezas del reloj llevarían a la persona a concluir que alguien, en algún momento y lugar, diseñó y construyó el mecanismo con un propósito determinado.

Paley sostenía que era adecuado llegar a la misma conclusión tratándose de muchas cosas naturales, como el ojo, por ejemplo. De la misma forma que las componentes de un reloj eran diseñados para dar la hora, las partes del ojo habían sido adaptadas para ver. En ambos casos, Paley decía que era posible discernir las huellas un diseñador inteligente en el fino y delicado balance de la creación. Tal diseñador era Dios, según Paley y otros «teólogos naturales» que le siguieron. Continúa leyendo «El Diseño Inteligente (o cómo avergonzarse de Dios)»