El buen ejemplo de dos mujeres

El buen ejemplo de dos mujeres

Por Daniel Brito

En este país estamos celebrando el tiempo del día de las madres, un día que es más especial para los hijos(as) que el día de los padres, algo que siempre notamos en la iglesia el día de las madres, y luego en el día de los padres. La diferencia es bien grande.

Nuestra sociedad ha estado cambiando el significado de lo que el «matrimonio» es con la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo. También nuestra sociedad ha cambiado la importancia de lo que es ser una MADRE. Eso lo hemos visto en la condición de nuestra sociedad, ya que es en el hogar donde los hijos(as) aprenden los valores necesarios para llevar una vida en OBEDIENCIA a la Palabra de Dios. Eso nos hace pensar sobre lo que las Sagradas Escrituras dicen sobre las madres, ya que todos podemos estar de acuerdo que ellas desempeñan un papel que solamente ellas pueden hacer. Solamente las mujeres pueden quedar embarazadas y dar a luz. Solamente las mujeres tienen esa unión especial que sigue con el bebé y la mamá después de haber nacido, que en realidad dura para toda la vida.

El siguiente relato encontrado en el libro de Éxodo, lo he usado en otras ocasiones por el valor tan grande que tiene como lección para nosotros en estos días donde la cultura secular de muerte, quiere imponer sus ideas al pueblo de Dios.

La historia es una de valor por parte de dos mujeres que tuvieron que enfrentarse a la cultura de muerte que el Faraón de aquel tiempo quería imponer. Moisés, el autor del libro de Éxodo, menciona el nombre de ellas, Sifrá y Fuvá, pero no menciona el nombre del Faraón, ni el de los magos egipcios, ni el de los ancianos Israelitas.

«Había dos parteras hebreas, llamadas Sifrá y Fuvá, a las que el rey de Egipto ordenó:
16 —Cuando ayuden a las hebreas en sus partos, fíjense en el sexo: si es niño, mátenlo; pero si es niña, déjenla con vida. 17 Sin embargo, las parteras temían a Dios, así que no siguieron las órdenes del rey de Egipto sino que dejaron con vida a los varones.18 Entonces el rey de Egipto mandó llamar a las parteras, y les preguntó: —¿Por qué han hecho esto? ¿Por qué han dejado con vida a los varones? 19 Las parteras respondieron: —Resulta que las hebreas no son como las egipcias, sino que están llenas de vida y dan a luz antes de que lleguemos. 20 De este modo los israelitas se hicieron más fuertes y más numerosos. Además, Dios trató muy bien a las parteras21 y, por haberse mostrado temerosas de Dios, les concedió tener muchos hijos (Éxodo 1:15-22).

El hecho que eran dos, no quiere decir que ellas eran las únicas parteras para todas las Israelitas. Seguramente que eran las dirigentes o representantes de todas las parteras. La razón por qué Faraón les reclamara por qué no habían obedecido, era porque seguramente que él estaba acostumbrado a ser obedecido por causa del miedo, y pensaba que ellas por miedo obedecerían. Y si no lo hicieran por miedo, seguramente que Faraón también pensó que una buena recompensa haría que ellas obedecieran a la orden de asesinar a los niños varones. Es increíble lo que el ser humano es capaz de hacer por dinero.

«Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores.» (1 Timoteo 6:10).

Pero la corrupción no tuvo efecto en ellas porque temieron a DIOS. He ahí la parte importante del Texto Sagrado sobre esta historia. Ellas TEMIERON a DIOS. Noten que, al no obedecer la orden de Faraón, estaban arriesgando sus vidas. ¿Por qué lo hicieron? Porque temieron a Dios. Es por eso que el nombre de ellas es mencionado por Moisés, para que Israel y todo gentil recordaran a estas mujeres, y las honraran, y siguieran el ejemplo de ellas. ¿Cuántos miles de niños no perecieron por la obediencia de estas mujeres? Estas mujeres no solamente arriesgaron sus vidas para salvar a miles de bebés que no habían nacido todavía, sino que seguramente que perdieron la recompensa financiera que hubieran recibido de Faraón; y eso porque TEMÍAN a Dios.

Parece ser que Sifrá y Fuvá eran estériles, pero Dios las recompensó con muchos hijos; todo lo contrario, a lo que Faraón había planeado para todos los Israelitas. No sabemos nada sobre si fueron buenas madres o no, pero en vista que JEHOVÁ DIOS las recompensó con MUCHOS hijos, nos muestra algo, y es que Dios no les iba a dar muchos hijos a mujeres malas, y algo clave en esas mujeres que dice mucho si fueron buenas madres o no, es que TEMÍAN A JEHOVÁ. El Salmo 111:10 dice: “El principio de la sabiduría es el temor del Señor….” Así que una mujer que TEME al SEÑOR, es una mujer llena de SABIDURÍA, y va a saber criar a sus hijos en el TEMOR DEL SEÑOR.

Esta historia me hace recordar a una hermana joven de la iglesia que hace ya algunos años, estaba teniendo un embarazo que la había dejado muy delicada de salud. Habiendo contraído una infección, los médicos le dijeron que no tenía suficiente tiempo «la bebé» para nacer, en realidad no recuerdo el tiempo, pero creo que era un poco menos de seis meses. En otras palabras, todavía faltaban unas dos semanas según los médicos para que «la bebé» tuviera oportunidad de sobrevivir si le hacían cesárea. Pero la infección según los médicos iba a terminar con la vida de la madre si esperaba las dos semanas que faltaban. La joven madre dijo que no, que ella iba a esperar para que su bebé pudiera sobrevivir, y lo hizo, y la bebé muy bien pudiera llamarse «milagros», porque ella es un milagro. La joven madre arriesgó su vida para salvar la vida de su bebé.

En realidad, ese deseo de proteger a sus hijos(as) es puesto por Dios en la mujer. Tristemente, nuestra sociedad está viviendo una cultura de egoísmo, donde todo es lo que mejor le conviene a la mujer y al hombre, y si la madre quiere abortar, el gobierno dice que ella tiene el derecho de decidir si quiere que viva o que muera el bebé. Qué distinto a la historia de Fuvá, Sifrá y de esta joven madre que acabo de mencionar. Ellas arriesgaron sus vidas para proteger las vidas de los que todavía no han nacido, pero están vivos en el vientre de sus madres. Eso dice mucho de esas mujeres.

Billy Graham cuenta que alguien le preguntó a su esposa Ruth como ella había criado a sus cinco hijos, y sin ella pensarlo mucho, le respondió, «De rodillas». Así como la esposa de Billy Graham, y esas mujeres parteras, nuestra sociedad necesita mujeres que TEMEN AL SEÑOR y saben criar sus hijos(as) en el TEMOR DEL SEÑOR.

Que Dios les bendiga.

*Todo Texto Bíblico sin otra indicación, ha sido tomado de la Santa Biblia, Nueva Versión Internacional.

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