CARA A CARA ESPERO VERLE

CARA A CARA ESPERO VERLE

Por: Daniel Brito

(Job 19:25-27)

«Yo sé que mi Redentor vive, y que al final se levantará del polvo. 26También sé que he de contemplar a Dios, aun cuando el sepulcro destruya mi cuerpo. 27Yo mismo seré quien lo vea, y lo veré con mis propios ojos, aun cuando por dentro ya estoy desfalleciendo.» RVC

El relato del libro de Job ocurre en el tiempo de los Patriarcas: Abraham, Isaac y/o Jacob. Pero, aunque Job no conocía a los Patriarcas, sí conocía a DIOS. Es por medio de esa relación que Job tenía con DIOS que él en medio de los sufrimientos que estaba pasando porque Satanás había atacado su vida con permiso de DIOS para probarlo, puede expresar su confianza final en el Eterno DIOS.

La muerte: una realidad para el ser humano. Desde el pecado original de Adán y Eva, el ser humano ha estado lidiando con la muerte. La Historia Sagrada nos muestra que solamente DOS hombres nunca murieron: Enoc y Elías. Ellos dos llegan a ser la excepción de la regla y al mismo tiempo un SÍMBOLO del Rapto o Arrebatamiento de la Iglesia.

Transformados por DIOS. (1 Corintios 15:50-56) «Pero una cosa les digo, hermanos: ni la carne ni la sangre pueden heredar el reino de Dios, y tampoco la corrupción puede heredar la incorrupción. 51Presten atención, que les voy a contar un misterio: No todos moriremos, pero todos seremos transformados

52en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, cuando suene la trompeta final. Pues la trompeta sonará, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.

53Porque es necesario que lo corruptible se vista de incorrupción, y lo mortal se vista de inmortalidad.

54Y cuando esto, que es corruptible, se haya vestido de incorrupción, y esto, que es mortal, se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra escrita: «Devorada será la muerte por la victoria».

55¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?» RVC

Algo que todavía el Patriarca Job no conocía, era la Doctrina del Arrebatamiento de la Iglesia. Gracias al SEÑOR JESÚS por darnos esa Promesa por medio de Su Obra redentora en la Cruz del Calvario. Es por medio de esa ESPERANZA en CRISTO, que el creyente puede ver la victoria de nuestro DIOS sobre la muerte que tanto ha aterrorizado al ser humano. Es por eso que, aunque estamos en un mundo lleno de calamidades, estamos seguros que la MUERTE ya no tiene DOMINIO sobre nosotros.

(2 Timoteo 1:9-10) «Pues Dios nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestras propias obras, sino por su propia determinación y gracia. Nos concedió este favor en Cristo Jesús antes del comienzo del tiempo; 10y ahora lo ha revelado con la venida de nuestro Salvador Cristo Jesús, quien destruyó la muerte y sacó a la luz la vida incorruptible mediante el evangelio.» NVI

El PODER de la MUERTE ha sido destruido por medio de JESUCRISTO. O sea, el temor o el terror a la muerte ha sido abolido por nuestro SEÑOR JESÚS quien nos ha dejado la PROMESA de una VIDA ETERNA con Él.

Un Pilar del Evangelio. (Juan 5:24) «De cierto, de cierto les digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no será condenado, sino que ha pasado de muerte a vida.» RVC

El Patriarca Job en su escaso conocimiento, sabía muy bien de esa PROMESA, ya que él estaba seguro que, aunque él había perdido a todos sus hijos/as, su cuerpo estaba lleno de llagas y enfermo, aun así, él tenía un REDENTOR. O sea, un DEFENSOR que REDIME, en este caso de la misma condición pecaminosa del hombre. Él sabía que él iba a ver a ese REDENTOR CARA A CARA en la Resurrección de los muertos.

Pero aquellos que no creen en JESUCRISTO como el HIJO DE DIOS, no tienen ESPERANZA, ya que ellos dependen de creencias de hombres solamente. En las Religiones Orientales prevalece la creencia en la Reencarnación. Pablo Hoff lo explica así:

«La ley del karma se relaciona con la reencarnación. Afirma que toda conducta, por más insignificante que parezca, influye en el próximo estado de la persona; todo lo que hace, sea bueno o malo, lo experimentará en proporciones exactas conforme a su comportamiento. Puesto que pocas personas pueden experimentar todo el mal karma que se acumula en una sola vida, tienen que reencarnarse una vez tras otra, hasta que todo su mal karma es equilibrado el buen karma. Si se comporta bien y lleva una vida buena, la persona renacerá en una forma más elevada, pero si no lo hace, nacerá en una forma más baja, aun, en ciertos casos, como un gusano.»i

Las otras tantas Religiones y Sectas no proveen mucha ESPERANZA, ya que se basan en OBRAS, y la persona no sabe cómo va a ser juzgada por su falso dios.

Pero, así como el Patriarca Job tenía esa ESPERANZA, así la Biblia nos enseña que, por medio de JESUCRISTO, tenemos la ESPERANZA de un día ver a DIOS CARA A CARA, ya que JESUCRISTO es nuestro REDENTOR quien nos ha REDIMIDO de la culpa del pecado.

Para concluir, la siguiente anécdota nos muestra la diferencia de quien tiene ESPERANZA en la tribulación, y de quien NO tiene ESPERANZA.

«El reverendo Dr. Witherspoon, antiguo presidente de la Universidad de Princeton, estaba a bordo de un paquebote, y entre los pasajeros del mismo se encontraba un ateo que dijo no creer ni en Dios ni en la vida eterna. Cerca ya del final del viaje se levantó una gran tempestad y la tripulación pensaba que el barco se hundiría. Todo el mundo andaba frenético y sin saber qué hacer, pero nadie tenía tanto miedo como el ateo. Al final desesperado, buscó al pastor. Este estaba en su cabina, en calma y tranquilo. El ateo irrumpió en la cabina: – ¡Dr. Witherpoon, nos vamos al fondo! ¿No lo cree usted así? El Dr. Witherspoon le miró con una serenidad casi provocativa y le contestó: – No lo sabemos, pero de lo que no hay duda es de que si vamos al fondo usted y yo no iremos por el mismo camino.»ii

*Todo Texto Bíblico sin otra indicación, ha sido tomado de la Santa Biblia, Reina Valera Contemporánea, y la Santa Biblia, Nueva Versión Internacional.

Notas:

iPablo Hoff, Otros Evangelios, pp. 105-106, editorial VIDA.

iiSamuel Vila, Gran Diccionario Enciclopédico de Anécdotas e Ilustraciones, p. 802-803, 1991 editorial CLIE.

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