¿Cómo me dijiste que te llamas?

¿Cómo me dijiste que te llamas?

Autor: Sergio A. Perelli

Lo más probable es que si en una reunión te hubieran presentado a este varón, a los pocos minutos le hubieras vuelto a preguntar ¿cómo me dijiste que te llamas?. Me llamo Epafras, te hubiera respondido con una sonrisa en su rostro.

La verdad es que en mis más de tres décadas de ser Cristiano y de haber tenido la bendición de visitar unos 30 países del mundo, no he tenido la oportunidad de conocer a otro hermano que se llame Epafras. Tampoco se me hubiera ocurrido ponerle Epafras a ninguno de mis dos hijos.

El conocimiento que tenemos acerca de este “siervo de Cristo” es muy escaso pero vale la pena conocerlo. Su nombre significa “Amado” y era un nombre muy común en el mundo helénico o griego. Sabemos que era nativo de Colosas, un discípulo de Pablo convertido en Efeso. También es probable que haya sido el pionero del movimiento cristiano en las ciudades de Laodicea y Hierápolis.

Pablo tuvo con Epafras un vínculo de amistad muy especial. Durante el primer encarcelamiento de Pablo en Roma, Epafras lo visitó, llevándole noticias de la iglesia en Colosas y del progreso del evangelio en las ciudades que se hallaban en las márgenes del río Lycus. Es posible que Epafras por arriesgarse a visitar a Pablo e identificarse demasiado con un prisionero Cristiano, él mismo haya sido puesto en la cárcel ya que el apóstol Pablo en Filemón 23 se refiere a Epafras como “mi compañero de prisiones por Cristo Jesús.”

Pablo se regocijaba en su corazón que su hijo espiritual, se había convertido en un verdadero misionero, en un excelente maestro de la fe Cristiana y en un “fiel ministro de Cristo.” (Colosenses 1:7).

Pero la razón principal por la cual Pablo destaca a Epafras, su “consiervo amado“, es por su vida de oración encarecida, diligente y ferviente, y no por él mismo, sino por las iglesias a las cuales el Espíritu le había depositado la responsabilidad de ministrar. Epafras creía en el poder y la persistencia en la oración y reconocía que no el hombre sino el brazo del Omnipotente puede mantener a los miembros de la iglesia de Cristo, “firmes,perfectos y completos en todo lo que Dios quiere” (Colosenses 4:12)

Posiblemente desde ahora ya no te vas a olvidar del nombre de tu hermano  del cual escribió Pablo:”les manda saludos Epafras, que es uno de ustedes. Este siervo de Cristo Jesús está siempre luchando en oración por ustedes, para que, plenamente convencidos, se mantengan firmes, cumpliendo en todo la voluntad de Dios” (Colosenses 4:12).

Gracia y Paz!

Sergio

Amigo de Jesús

*Este escrito ha sido publicado en este blog con el permiso del pastor Sergio A. Perelli*

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