Sobre Seres y Naves Espaciale

Sobre Seres y Naves Espaciales

Preguntas recibidas

¿Qué creen los cristianos en el tema de los extraterrestres?

Por Pablo Santomauro

Con toda franqueza, los cristianos están divididos respecto al tema. Unos dicen que SI existen, otros dicen que NO. Quiero pensar que hay lugar en la familia de Cristo para desacuerdos en este tema, seamos flexible, pero el factor clave en todo esto está relacionado con la narración de Génesis, pero antes quiero darle los puntos de vista.

1)    Hay quienes dicen que puede haber seres extraterrestres (ET en adelante), entre ellos un gran evangelista, quien dice que si los ET existen, ellos también son criaturas de Dios, al igual que nosotros . Es interesante que cuando leemos argumentos que apoyan la existencia de estos seres, el versículo que siempre sale a luz es Juan 14:2: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy pues a preparar lugar para vosotros”. Ese es el argumento, si “en la casa de mi Padre”, como Jesucristo dijo, hay muchas moradas, entonces hay moradas para creyentes  de la tierra, y puede haber moradas para ET creyentes también. El argumento no es muy bueno que digamos.

2)    Segunda posición: Hay cristianos que dicen que no hay ET. Ellos basan su posición mayormente en la narrativa de Génesis, y dicen: ¿Qué fue lo que Dios creó primero? ¿La tierra o los otros planetas?  Respuesta: En realidad la Biblia dice que la tierra fue creada primero, y la tierra permanece siendo central a través de toda la narrativa y doctrina bíblica. Aún en el futuro profético se habla de nuevos cielos y nueva tierra. Cuando el Redentor vino, ¿a dónde vino? A la tierra. En su Segunda Venida, ¿a dónde vendrá? A la tierra. Parecería que la tierra es central en el plan de Dios.

Mark Van Bebber, de Eden Comunnications escribe:

“La Biblia indica claramente que el destino del universo está relacionado con la tabla del tiempo de Dios para la raza humana. Un día, Cristo volverá a la Tierra y completará el acto final de la redención del hombre (2 P.3:7,10). Dios destruirá el universo presente y creará un nuevo cielo y una nueva tierra (Ap. 21:1). Todas las estrellas y los planetas serán destruídos junto con la tierra. ¿Qué relación tiene esto con la cuestión de la vida extraterrestre? La tabla del tiempo y la única razón para esta destrucción y sucesiva recreación está basada sólo en el plan de Dios para nosotros, los humanos. Si Dios hubiera creado vida inteligente en otros mundos, es difícil imaginar que esas vidas serían calibradas por las fallas de los habitantes de la Tierra. Parece imposible e injusto que sus planetas distantes sean destruídos simplemente por causa del plan Dios para la Tierra. La implicación de la Escritura es que no hay otra vida inteligente aparte del hombre, los animales, y los ángeles”. (www.christiananswers.net  ¿Estamos solos o hay vida en otra parte del universo?).

Aún si usted quiere seguir creyendo que hay ET, tiene que admitir que la tierra es central en la Biblia. Tiene que admitir que el hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios, que el hombre es la más noble creación de Dios, la corona de la creación, ¿correcto? Pero cuantas veces hemos visto que cuando nos presentan a los ET’ en television o en cine, por lo general son más avanzados que nosotros tecnológicamente y en otros aspectos también.



Yo creo que el cristiano debe tener en cuenta todo esto cuando analiza la posibilidad de la existencia de vida en el espacio. Todos sabemos que el hombre, de acuerdo con la Biblia, fue puesto para señorear en la tierra, pero la Biblia parece sugerir fuertemente que los cielos también están sujetos al hombre: “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formastes …… le hiciste señorear sobre las obras de tus manos, todo lo pusiste debajo de sus pies”. (Sal. 8:3,6)

Si Dios creó tantos planetas y no tuvo intención de poblarlos,

¿Para qué los creó?

Algunas razones: iluminación en la noche, guardar los tiempos y facilitar la navegación.

Efectivamente, la Biblia nos dice que Dios creó el sol, la luna y las estrellas para dar luz (para que sean lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra) y para ser de ayuda a la humanidad (Gn. 1:14-15). El sistema solar y las estrellas facilitó una forma de calcular el paso del tiempo (días, meses y años), y para discernir las estaciones.

Sin la existencia de estos cuerpos celestes, la tarea de contar el paso del tiempo y la navegación hubiera sido más engorrosa. De la historia aprendimos que las civilizaciones de la antigüedad usaban los movimientos de las estrellas para crear los calendarios y para trasladarse a grandes distancias, tal como Dios lo diseñó desde un principio. Los científicos hoy estiman que es muy posible que las aves migratorias se guien por las constelaciones.

Otra respuesta al porqué Dios creó tan vasto universo la encontramos en el Salmo 19,  “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos”.

El salmo 19 nos dice que Dios creó el universo para testimonio de él, y para glorificar al creador, Jesucristo. Los científicos nos dicen que en una noche común podemos ver con nuestros ojos, nada más, unas  4000 estrellas. Claro que en la ciudad de Los Angeles, gracias a la contaminación, probablemente podamos ver unas 40 si somos afortunados, pero en otros lugares donde no hay tanta contaminación, alrededor de 4000 estrellas pueden ser vistas sin usar un telescopio.

Ahora, con un telescopio poderoso (de observatorio) se pueden ver un millón de billones de billones de estrellas. Nosotros no podemos ni siquiera imaginar una cantidad así. En verdad, los científicos nos dicen que hay más estrellas en el universo que granos de arena en el mar. ¡Tremendo! ¡Y Jesucristo lo  creó todo! Quiere decir que si usted viaja a alguna parte donde pueda ver 4000 estrellas, el espectáculo le parecerá glorioso. Pero en realidad aún no habría visto nada. Jesucristo creó todo y él es el mismo que se fue a preparar un lugar para nosotros. Imagínese esté en la presencia del Señor. Recuerde, “cosas que ojo no vió son las que ha preparado el Señor para los que le aman” (1 Co. 2:9).

Resumiendo, las estrellas fueron creadas para glorificar al Creador. La próxima vez que a usted se le ocurra preguntar: ¿Para qué existe un universo tan grande si sólo la tierra está habitada? o decir como dijo Carl Sagan: “Sólo la arrogancia del hombre le permite pensar que él es la única criatura en el universo”, piénselo dos veces. Puede estar diciendo algo sin sentido.

Pero, ¿qué piensa usted? ¿Existen los extraterrestres?

Desde el punto de vista bíblico, si los ET existieran, como seres creados por Dios tienen que haber sido afectados por el pecado de Adán. Esto es corroborado por los siguientes puntos:

1) La Escritura enseña que “el que hizo todas las cosas es Dios” (He. 3:4; Ef. 3:9; Col. 1:16; Ap. 4:11, 10:6). La frase “todas las cosas” incluiría cualquier tipo de vida en otros planetas.

2) La Biblia enseña en Romanos 8:19-23 que lo que pasó en Edén afectó a todo el cosmos. Es importante considerar que la Biblia, tanto como la ciencia, nos muestran que vivimos en un universo en decadencia y que, dado el tiempo suficiente avanza hacia la destrucción total. La Escritura señala que el origen de esta decadencia es el pecado (Ro. 8:20-21). El apóstol Pablo dice que la creación está esperando por algo, y ese algo está asociado directamente con el hombre. Creemos que el apóstol declara aquí que la creación cayó junto con el hombre. La caída de nuestros primeros padres no solamente trajo corrupción a la vida en nuestro planeta, sino que afectó todo el universo físico. El ya desaparecido Doctor Morris, del Institute for Creation Research, expresa: “Una vez que Adán pecó, Dios maldijo el mundo y todo lo que hay en él. Por lo tanto la decadencia que vemos hoy es el resultado del pecado del hombre (nótese Ro. 8:20-21)”. De lo anterior podemos deducir que los seres espaciales, de existir en realidad como seres físicos sujetos a las leyes del tiempo y el espacio, habrían sido afectados de alguna manera por el pecado de Adán.

3) Aún suponiendo que estos seres no hubieran sido afectados por el pecado de Adán, y que hubieran permanecido sin pecado, es obvio según la Biblia, que de todas maneras serían afectados por el plan de Dios para el  universo.  En cierto momento de la historia, todos los planetas y demás cuerpos celestes serán destruidos (Is. 65:17; 2 P. 3:10-13).

Y aquí surge otra pregunta: ¿Podrían ser salvos los ET?

Mi respuesta es: El hecho de que Dios creará nuevos cielos y nueva tierra parece apoyar la noción de que los efectos del pecado del hombre se extienden a todo el cosmos. Si los efectos de la Caída fueron limitados sólo a la tierra no hubiera necesidad de recrear también los cielos.

Si el pecado afectó todo el universo, todo el universo tiene que ser reconciliado con Dios. Esto lo vemos en Colosenses 1:15-20. Es claro que este pasaje  expresa que la redención en Cristo tiene un espectro cósmico. El uso de las palabras “todo” y “todas las cosas” es indicativo  de que los efectos de la muerte sustitutiva de Cristo no son limitados a este mundo o a la humanidad solamente.

La supremacía de Cristo se extiende a todo el universo físico tanto como al orden de las cosas y seres espirituales también. La reconciliación de todas las cosas de la que habla el versículo 20 tiene un sentido que no solamente abarca la restauración amistosa entre Dios y sus redimidos, sino también la pacificación o subyugamiento de los poderes en rebelión. La sangre de Cristo tiene, entonces, un impacto redentor que se extiende a todo el universo.

Evidentemente, de haber otros seres en el espacio con necesidad de redención, esta reconciliación sólo puede lograrse por medio de la sangre de Cristo. Ahora, ¿cómo podríamos aplicar los efectos de la sangre de la cruz a la reconciliación de los ovninautas? Como veremos a continuación, es imposible.

En lo que tiene que ver con la raza humana, la Biblia enseña que Cristo es nuestro Salvador (1Ti. 2: 5-6; Tit. 2: 13). Jesucristo es llamado también nuestro redentor. El concepto bíblico del redentor lo podemos apreciar en Levítico 25:47-48, donde vemos que el redentor es aquel que libera o rescata a un familiar cercano del estado de esclavitud. Notemos que el redentor debe estar relacionado por sangre con el rescatado. Esta tipología del Antiguo Testamento se hace sustancia en el hecho de que Cristo fue hecho semejante a los hombres (sin dejar de ser Dios), con el fin de redimirnos o rescatarnos de la esclavitud del pecado y de la muerte (He. 2:14-18).

Así como Cristo se encarnó y fue semejante a nosotros, para luego morir por nuestros pecados, ¿significa esto que en algún momento también se hizo semejante a los ET para luego morir por los pecados de ellos? Esto contradice la Biblia. La Escritura dice que Cristo murió una sola vez por los pecados (He. 9:28; 10:10,12,14; 1 P.3:18).

En cuanto a su naturaleza podemos decir que a pesar de ser Dios Hijo, segunda Persona de la Trinidad, conservó su naturaleza humana aún después de la ascención (Lc. 24:39; Hch. 2:31-32; 1 Ti. 2:5). Esto es prueba complementaria de que en caso de haber otras razas o especies en el espacio, éstas estarían sin ninguna esperanza de salvación ya que:

1) El Salvador por definición tiene que ser Deidad (Is. 43:11; Os. 13:4)

2) El “redentor”, por diseño del plan de Dios, debe tener la naturaleza del redimido (Gn. 3:15; He. 2:17; 10:5)

3)  Para que haya reconciliación debe de haber muerte de por medio (Ef. 1:7; 2;16; He. 9:22), y como ya vimos Cristo murió una sola vez por los pecados.

4) También, por diseño único, el redentor debe conservar la naturaleza del redimido, así como Cristo conserva su naturaleza humana aun en los cielos, a los efectos de actuar como mediador entre Dios y los seres redimidos (1Ti. 2:5). Todo esto elimina la posibilidad de que Cristo se haya encarnado y muerto por otras razas, haya resucitado, y hoy esté a la diestra de Dios, siendo partícipe de la naturaleza de esos seres (una especie de salvador biónico), y no la humana solamente, lo que sería una violación del “pacto eterno” entre Cristo y el Padre (He. 13:20). ¿No será esto una clara sugerencia de que no hay vida inteligente en el universo aparte de los humanos?

Conclusión: En caso de existir, E.T. necesita ser reconciliado con Dios, pero de acuerdo con el plan de Dios no tiene oportunidad de ser redimido. ¿Se oye esto como algo comprendido dentro del plan soberano de un Dios justo por excelencia? !Por supuesto que no! La Biblia enseña que Dios es un Dios de justicia (Gn. 18:25; Ex. 9:27; Job 4:17; Sal. 7:11; Hch. 3:14; Ap. 16:5). Todo lo anterior me lleva a concluir que la existencia de seres de otros planetas, definidos como seres de esta dimensión, es altamente improbable. <>

Pablo Santomauro

*Este escrito fue publicado en este blog con el permiso de Pablo Santomauro.

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