Dios es nuestro Amparo y Fortaleza

Dios es nuestro Amparo y Fortaleza Meditando en el Salmo 46:1-3 Por Daniel Brito «Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. 2 Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar; 3 aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes» En estos tiempos donde hemos experimentado terremotos y todo tipo de calamidades, y escuchamos de guerras y rumores de guerra, este hermoso Salmo nos hace recordar que, en medio de la tribulación, Dios es nuestro amparo y … Continúa leyendo Dios es nuestro Amparo y Fortaleza

Esclavos de la Justicia

Esclavos de la Justicia Por Daniel Brito Romanos 6:15-23 «Entonces, ¿qué? ¿Vamos a pecar porque no estamos ya bajo la ley, sino bajo la gracia? ¡De ninguna manera! 16 ¿Acaso no saben ustedes que, cuando se entregan a alguien para obedecerlo, son esclavos de aquel a quien obedecen? Claro que lo son, ya sea del pecado que lleva a la muerte, o de la obediencia que lleva a la justicia. 17 Pero gracias a Dios que, aunque antes eran esclavos del pecado, ya se han sometido de corazón a la enseñanza[b] que les fue transmitida. 18 En efecto, habiendo sido liberados del pecado, … Continúa leyendo Esclavos de la Justicia

¿PASTORES o PLOMEROS? Parte: III

¿PASTORES o PLOMEROS? Parte: III Autor: Sergio A. Perelli La mayoría de nosotros alguna vez hemos escuchado o usado la frase de que “la iglesia no es una galería de arte, sino un hospital de enfermos” y ésta es una gran realidad de acuerdo al contexto general de las Sagradas Escrituras que declara: “no hay justo, ni aún uno…” (Romanos 3:10) Cuatro capítulos más adelante en la misma epístola encontramos a Pablo confesando: “yo soy carnal, vendido al pecado” (3:14) y haciendo audible su frustración exclamó: “¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?” (3:24). Todos los … Continúa leyendo ¿PASTORES o PLOMEROS? Parte: III

LA NUEVA CREACIÓN

LA NUEVA CREACIÓN Por Daniel Brito (2 Corintios 5:16-17) «Así que de ahora en adelante no consideramos a nadie según criterios meramente humanos.[a] Aunque antes conocimos a Cristo de esta manera, ya no lo conocemos así. 17 Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!» 1. Hay una gran realidad en nuestro Texto y es que antes de conocer al SEÑOR JESUCRISTO, todos estábamos hundidos en nuestros pecados. Es decir, éramos esclavos del pecado. El apóstol Pablo escribiendo a los Romanos, citando a los Salmos, nos muestra la … Continúa leyendo LA NUEVA CREACIÓN

¿Es bíblico el bautismo de niños?

¿Es bíblico el bautismo de niños?

Pablo Santomauro

Dada la sensibilidad del tema, debemos aclarar que cuando hablamos del bautismo de infantes y los argumentos en pro y en contra, estamos tratando con temas completamente periféricos o secundarios respecto a los esenciales de la fe cristiana. Estos son temas en que los cristianos debemos ponernos de acuerdo para estar en desacuerdo, sin quebrantar el compañerismo con los hermanos que piensan diferente.

Cuando alguien se empecina en comprobar que su posición es la correcta y que todos los demás están equivocados, es claro que estamos tratando con una persona dada a extremismos innecesarios. Es mi consejo personal a mis hermanos en Cristo, que traten de alejarse de este tipo de debates porque consumen mucho tiempo que podría ser usado en cosas más edificantes. Continúa leyendo “¿Es bíblico el bautismo de niños?”

¿Salva el Bautismo?

¿Salva el Bautismo?

por Pablo Santomauro

“El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva …” (1 Pedro 3:21)


Estas palabras de Pedro han sido motivo de serias controversias hasta el día de hoy. Tanto algunas sectas, así como sectores sacramentalistas dentro del espectro de la cristiandad, han usado este verso para sostener que el bautismo es necesario para la salvación de una persona.

En el tema de la salvación, todas las formas de sacramentalismo (romanismo, luteranismo, Iglesias de Cristo, etc.) indefectiblemente dicen que la salvación (regeneración) llega al hombre a través del bautismo de agua. Cuando un pecador le pregunta a un sacramentalista ¿Qué debo hacer para ser salvo, i.e., ir al cielo? siempre le van a señalar hacia la fe en Cristo y al bautismo. Es decir, en lugar de dirigirlo hacia Dios y Jesucristo, lo primero que van a hacer es abrir la llave del agua del bautisterio o correr hacia la pila de agua bendita. Es aquí donde muestran su verdadera naturaleza.

El verso que nos ocupa en este artículo es el único en toda la Biblia que dice “el bautismo ahora nos salva”. ¿Es posible que Pedro contradiga aquí la enseñanza clara y masiva de la Biblia de que la salvación es por gracia solamente?  Aun peor, ¿es posible que Pedro se contradiga dentro del mismo versículo? Nótese que luego de decir que “el bautismo ahora nos salva”, Pedro inmediatamente agrega que el bautismo no tiene valor salvífico alguno (“no quitando las inmundicias de la carne”). 

De todas las normas hermenéuticas, el principio del contexto sigue siendo el príncipe indiscutido. Es el contexto el que decide cómo debemos interpretar las palabras del autor. ¿Qué queremos decir con “contexto”? Primero, hay un contexto literario en los párrafos inmediatos o en el capítulo del pasaje en cuestión. Estos deben ser leídos. Con sólo únicamente seguir este paso, se destruye el 90 % de los argumentos “bíblicos” de las sectas y los grupos aberrantes del cristianismo. Segundo, hay un contexto literario en todo el libro del cual el pasaje en cuestión forma parte. Tercero, existe un contexto de la analogía de la fe. Este determina que la interpretación válida de un texto nunca producirá una doctrina que es claramente condenada en el resto de la Biblia. Cuarto y último, existe un contexto histórico, cultural, religioso y lingüístico. Al examinar éste tendremos la ventaja de entender lo que una palabra o expresión significaba para el oyente o el lector en los tiempos bíblicos.

Vayamos ahora directamente al texto:

18 Porque también Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, muerto en la carne pero vivificado en el espíritu; 19 en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, 20 quienes en otro tiempo fueron desobedientes cuando la paciencia de Dios esperaba en los días de Noé, durante la construcción del arca, en la cual unos pocos, es decir, ocho personas, fueron salvadas a través del agua.  21 Y correspondiendo a esto, el bautismo ahora os salva (no quitando la suciedad de la carne, sino como una petición a Dios de una buena conciencia) mediante la resurrección de Jesucristo, 22 quien está a la diestra de Dios, habiendo subido al cielo después de que le habían sido sometidos ángeles, autoridades y potestades. (resaltados nuestros) (1 P. 3:18-22)

La traducción anterior es de la Biblia de las Américas. El verso 21 es una buena rendición del griego original: “Y correspondiente a esto, el bautismo ahora os salva”. La palabra clave aquí esantitupon. Significa “correspondiente”, “copia”, “algo semejante a otra cosa”, “correlacionado”, etc. La Nueva Versión Internacional traduce la palabra como “lo que simboliza”. Continúa leyendo “¿Salva el Bautismo?”

El pecado original

El pecado original
por Pablo Santomauro

 

La mayoría de los cristianos entienden que Adán es el “Padre” de la raza humana, en el sentido de que fue el primer ser humano del cual todos los demás descienden. Por esta razón es llamado el “primer hombre” en 1 Corintios 15:45. Muchos cristianos hoy en día no conocen la doctrina del pecado original. En consecuencia, tampoco entienden la relación que el hombre moderno tiene con Adán. No solamente estamos relacionados con Adán genéticamente, sino también de muchas otras maneras.

La Caída

El primer hombre (Adán) fue creado a imagen y semejanza de Dios, y por ende con santidad original (Gn. 1:26-27). Cuando el hombre cayó en pecado perdió esa santidad. Por lo tanto, luego de la caída, en lugar de santidad, Dios vio maldad en el corazón del hombre (Gn. 6:5).

Esta maldad del hombre lo separó radicalmente de Dios (Is. 59:1-2). El pecado del hombre debe ser extirpado si éste quiere establecer nuevamente una relación con Dios. Además, la santidad de Dios y su aborrecimiento del pecado demanda el enjuiciamiento del pecado. Su carácter moral no le permite a Dios soslayar la pena por violar el mandamiento de obediencia que Adán recibió en Edén. La pena por la desobediencia de Adán fue la muerte (Gn. 2:17).

El pecado es una ofensa criminal contra Dios, por lo tanto para que el pecado pueda ser quitado, es necesario que un substituto sin pecado muera por el pecador. Muchos resienten que la muerte sea la pena adjudicada por quebrantar la ley de Dios. Hay quienes se oponen a la pena de muerte en el sistema judicial de las naciones hoy en día, y lo hacen porque conscientemente o no, niegan el aspecto penal de la Ley de Dios. Otro factor que los prejuicia es una comprensión limitada de la santidad de Dios y su aborrecimiento total del pecado (Gn. 2:17; Ez. 18:4; Ro. 6:23).

El Pecado Original transmitido

Pasajes como Romanos 5:15,17 y 1 Corintios 15:21 comunican más que la simple descripción de que todos los seres humanos pecan. Es cierto que nosotros pecamos, pero existe una conexión necesaria de estos pecados individuales con algo más. En otras palabras, no es que todos pecamos y por lo tanto somos pecadores, sino que pecamos porque somospecadores. Esto significa que el pecado original de Adán, de alguna manera inevitable pasó a toda la humanidad. Continúa leyendo “El pecado original”