Una lección sobre el Perdón

Una lección sobre el Perdón

por Daniel Brito

Todos los años me gusta escribir algo sobre «Patricio», conocido mejor como «San Patricio», cuyo día es celebrado el 17 de marzo de cada año aquí en los Estados Unidos. Para los Evangélicos, suena como una fiesta a un santo Católico, pero Patricio no tuvo la culpa que lo «canonizaran» siglos después. Su historia es la de un hombre común, con circunstancias muy semejantes a la de José, el hijo de Jacob, en el libro de Génesis. Hay varias lecciones en esta historia para nosotros, pero la más importante es la del perdón, que tanta falta hace en muchos creyentes, y especialmente en muchos hogares.

Patricio nació por el año 389 d.C., en la Britania Romana.[1] Era hijo de un diácono, y había sido criado en la Iglesia, pero según sus propias confesiones,[2] él dice que aún no conocía al Verdadero Dios. En otras palabras, parece ser que Patricio era como tantos hijos de Cristianos que van a la Iglesia por compromiso, o por obligación. Según sus confesiones dicen, fue llevado cautivo como a los 16 años de edad por una banda de secuestradores a Irlanda, y vendido a un rey Irlandés, quien lo puso a trabajar como un pastor de ovejas. Según dice Chuck Colson, la vida de los pastores-esclavos era muy solitaria, aislados a veces por meses en los cerros.[3]

Fue en el cautiverio donde Patricio se acercó al Señor de todo corazón, y oraba varias veces al día. Fue así que después de seis años de esclavitud, oyó una voz que le profetizaba que había un barco esperándolo. Patricio dice que obedeció sin tenerle miedo a nada, y emprendió un camino largo hasta llegar a la costa donde estaba el barco. De ahí viajó en barco de regreso a su familia en Britania, donde pasó varios años, siendo ordenado como Presbítero, y luego a Obispo.

Patricio fue llamado a regresar a Irlanda en una visión. Él había aprendido el idioma, las costumbres y supersticiones de los Irlandeses, y ahora regresaba a evangelizar a esos paganos. Es muy claro que la historia tiene una gran semejanza a la de José el hijo de Jacob el Patriarca, que encontramos en el libro de Génesis 40:18-21:

«Luego sus hermanos se presentaron ante José, se inclinaron delante de él y le dijeron: —Aquí nos tienes; somos tus esclavos. 19 —No tengan miedo —les contestó José—. ¿Puedo acaso tomar el lugar de Dios? 20 Es verdad que ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios transformó ese mal en bien para lograr lo que hoy estamos viendo: salvar la vida de mucha gente.21 Así que, ¡no tengan miedo! Yo cuidaré de ustedes y de sus hijos. Y así, con el corazón en la mano, José los reconfortó.» NVI

José había sido vendido como esclavo injustamente, y después encarcelado por Potifar por un crimen que él no había cometido. José tenía toda razón para haberse amargado y haber querido la venganza, pero vemos que él hizo lo opuesto: perdonó a sus hermanos, sabiendo que la Soberanía de Dios había estado en el asunto.

Así también vemos que la historia de Patricio se asemeja a la de José, quien pudiendo haberse amargado y llenado de odio hacia los que lo esclavizaron, hizo lo contrario y, regresó a la tierra donde pasó los seis años de esclavo, lejos de sus padres, para traerles el Evangelio y la salvación de Dios.

Un gran ejemplo para nosotros que, tantas veces uno puede sentirse con toda la razón de amargarse contra quienes le han hecho daño, o tal vez por las circunstancias de la vida que han traído rencor y malos recuerdos sobre el pasado. El llamado de Dios para todos es el del perdón. Perdonar es quitarse la carga de la amargura y el rencor, y poder tener un comienzo nuevo, y sobre todo, poder sentirse perdonado por Dios.

Que Dios les bendiga.

Notas:

1. Robert G. Clouse, Eerdman’s Handbook to the History of Christianity, p. 211, Eerdmans.

2.The confesion of St. Patrick.

3.Chuck Colson: Apostle to the the Irish

*Toda referencia Bíblica es tomada de la Santa Biblia, Nueva Versión Internacional*

7 comentarios en “Una lección sobre el Perdón

  1. Amen pastor. Muy buen artículo que muchos como cristianos desconocemos y a la misma vez en nuestra religiosidad criticamos por desconocer el perdón, aún sabiendo lo que Dios hizo por nosotros .

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  2. Que facil es decirle a otro, ¡ tienes que perdonar!, pero cuando nos toca a nosotros hacerlo es otra historia. Buen articulo

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