¿PASTORES o PLOMEROS? Parte: III

¿PASTORES o PLOMEROS?

Parte: III

Autor: Sergio A. Perelli

La mayoría de nosotros alguna vez hemos escuchado o usado la frase de que “la iglesia no es una galería de arte, sino un hospital de enfermos” y ésta es una gran realidad de acuerdo al contexto general de las Sagradas Escrituras que declara: “no hay justo, ni aún uno…” (Romanos 3:10)

Cuatro capítulos más adelante en la misma epístola encontramos a Pablo confesando: “yo soy carnal, vendido al pecado” (3:14) y haciendo audible su frustración exclamó: “¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?” (3:24).

Todos los descendientes de Adán y Eva, sufrimos de la misma “enfermedad” que se llama “pecado” y que habita en nuestro “cuerpo de muerte”; por eso estoy de acuerdo de que “la iglesia es un hospital de enfermos”; pero también es verdad otro dicho que dice que la moneda tiene dos caras ¿no es cierto?

El capítulo 7 de la Epístola A Los Romanos no termina con la aseveración “¡Miserable de mí!” y la pregunta “¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?

En el versículo 25 leemos: “¡GRACIAS DOY A DIOS, POR JESUCRISTO SEÑOR NUESTRO!

Las veces que he tenido que ser hospitalizado para ser sometido a una operación quirúrgica, no creo que fue el plan del Doctor hacerme sufrir para que mi condición se empeorara, sino con el propósito de impedir dentro de los recursos viables de la medicina de que la enfermedad no avanzara. Asimismo, las prescripciones que los Doctores me han recetado, no son para envenenarme, sino para contrarrestar la propagación de una deficiencia en el sistema de defensa de mi organismo.

De la misma manera, a pesar de que nuestro organismo espiritual está contaminado por la enfermedad del pecado, no es el plan de Dios de que aquellos que profesamos ser Sus hijos y decimos ser parte de Su Iglesia continuemos practicando el pecado y de esta manera sufriendo las terribles consecuencias de nuestra desobediencia.

¿No fue el mismo Apóstol que escribió: “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”? (2 Corintios 5:17)

Yo no creo que la visión de Dios para el PASTOR, incluye también la de ponerse el uniforme de plomero para destapar los drenajes de personas que intencionalmente deciden contaminar sus corazones con el estiércol del pecado. El PASTOR tampoco debe transformarse en un bombero que procura apagar los incendios de aquellos que les gusta jugar con el fuego del mundo de las tinieblas.

Lamentablemente, la falta de comprensión de lo que es el Ministerio Pastoral ha llevado a un buen número de personas a creer que el PASTOR es un hombre que cambia de sombrero según la ocasión; y en muchos casos los PASTORES mismos han proyectado la imagen de que también son psicólogos, sociólogos, contadores públicos, asesores financieros, abogados, escribanos, doctores; o que tienen todas las respuestas para solucionar los problemas que afectan a sus congregaciones.

Hace un tiempo atrás escuché un mensaje del Pastor Charles Stanley en el cual confrontaba a los creyentes a no depender de los PASTORES para resolver sus problemas personales sino de JESUS y haciendo una paráfrasis él dijo: “Cuando tenemos problemas… llamamos al PASTOR, llamamos a los líderes de la iglesia, llamamos a nuestros hermanos/as en Cristo, llamamos a nuestros familiares, llamamos a nuestros amigos, pero ¿CUANDO APRENDEREMOS A LLAMAR PRIMERO A JESUS?(Continuará )

Gracia y Paz

Sergio

Amigo de Jesús”

*Este artículo ha sido publicado con el permiso del pastor Sergio A. Perelli.

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