¿Acaso Jefté mató a su hija en sacrificio a Dios?

¿Acaso Jefté mató a su hija en sacrificio a Dios?

Por Pablo Santomauro

 

Antes de contestar la pregunta, repasemos el texto ya que un gran número de evangélicos modernos no tienen idea de quién fue Jefté.

Y Jefté hizo voto a Jehová, diciendo: Si entregares a los amonitas en mis manos, cualquiera que saliere de las puertas de mi casa a recibirme, cuando regrese victorioso de los amonitas, será de Jehová, y lo ofreceré en holocausto. Y fue Jefté hacia los hijos de Amón para pelear contra ellos; y Jehová los entregó en su mano. Y desde Aroer hasta llegar a Minit, veinte ciudades, y hasta la vega de las viñas, los derrotó con muy grande estrago. Así fueron sometidos los amonitas por los hijos de Israel. Entonces volvió Jefté a Mizpa, a su casa; y he aquí su hija que salía a recibirle con panderos y danzas, y ella era sola, su hija única; no tenía fuera de ella hijo ni hija. Y cuando él la vio, rompió sus vestidos, diciendo: !!Ay, hija mía! en verdad me has abatido, y tú misma has venido a ser causa de mi dolor; porque le he dado palabra a Jehová, y no podré retractarme. Ella entonces le respondió: Padre mío, si le has dado palabra a Jehová, haz de mí conforme a lo que prometiste, ya que Jehová ha hecho venganza en tus enemigos los hijos de Amón. Y volvió a decir a su padre: Concédeme esto: déjame por dos meses que vaya y descienda por los montes, y llore mi virginidad, yo y mis compañeras. El entonces dijo: Ve. Y la dejó por dos meses. Y ella fue con sus compañeras, y lloró su virginidad por los montesPasados los dos meses volvió a su padre, quien hizo de ella conforme al voto que había hecho. Y ella nunca conoció varón. Y se hizo costumbre en Israel, que de año en año fueran las doncellas de Israel a endechar a la hija de Jefté galaadita, cuatro días en el año.  (Jueces 11:30-40) (énfasis nuestro)

 

Si bien hay interpretaciones conflictivas acerca del  tipo de sacrificio a que hace referencia el pasaje, personalmente pensamos que aquellos que sostienen que Jefté mató a su hija están equivocados.

El texto deja entrever que el sacrificio a que la hija fue sometida fue probablemente servir a Dios en el santuario por el resto de su vida, sin tener hijos. Ana fue un ejemplo en ese sentido (Lc. 2:36), y si bien Ana no era virgen, el voto de castidad siempre acompañaba el servicio a Dios en el tabernáculo de reunión.

En la cultura judía no poder procrear descendientes era una desgracia. Tener hijos era el principal propósito de toda joven israelita (Gn. 30:10). El pasaje también indica que la hija de Jefté “lloró su virginidad” durante dos meses, no lloró su muerte inminente. Tampoco lloró su virginidad porque tenía deseos sexuales, como comentan algunos. Si así hubiera sido, se podría haber casado por dos meses.

El pasaje es explícito en cuanto a que “ella no conoció varón”. ¿Por qué el Espíritu Santo, el autor de la Escritura en última instancia, desperdicia palabras para decir eso si después de todo la información no tiene nada que ver con la historia?

Los que sostienen que el pasaje habla de un sacrificio humano parecen no tener en cuenta el peso moral del carácter de Dios, quien había dado mandamiento de que el sacrificio humano nunca se practicara en Israel (Lv. 18:21; Dt. 12:31; 18:10). Cualquiera que violara el mandamiento se exponía a la pena de muerte.

Alguien que apoya la idea de que el pasaje habla de un sacrificio humano me respondió que la historia no tiene nada que ver con el carácter de Dios. La verdad es que el carácter de Dios tiene “todo” que ver con la historia, porque el Espíritu Santo incluye a Jefté como un héroe de la fe en Hebreos 11.

La clásica objeción a esto último plantea que David también está en la galería de la fe de Hebreos 11. Es una objeción inválida porque una cosa es matar a un soldado fiel (lo cual es deleznable) y otra es matar a una hija en sacrificio.

Yo creo que el problema de los que ven sangre en la historia es la falta de una compresión total de lo que significaba una vida de perpetua virginidad en el contexto judío. Era un sacrificio de tremendas proporciones, no por la represión de los deseos sexuales, reitero, sino por la imposibilidad de continuar el linaje de un padre.

Notemos, además, que el verso 40 dice que “se hizo costumbre en Israel, que de año en año fueran las doncellas de Israel a endechar a la hija de Jefté galaadita, cuatro días en el año. La palabra traducida “endechar” es lethanoth y no significa “lamentar”, sino “celebrar”. Las sucesivas generaciones de mujeres judías admiraban el sacrificio de la hija de Jefté, o sea, vivir una vida santa para el Señor el resto de sus días.

Resumiendo, la hija de Jefté no fue sacrificada en el sentido de ser quemada en holocausto o de cualquier otra manera, sino que ella hizo voto voluntario de servicio a Dios en el tabernáculo de Silo por el resto de su vida.<>

Pablo Santomauro

*Este artículo fue publicado con el permiso del apologista Pablo Santomauro.

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