“Libertad o Muerte”

Libertad o Muerte

Autor: Sergio Perelli

Uno de los lugares que un turista no debería pasar por alto si tiene la oportunidad de visitar la Ciudad de Montevideo, capital del Uruguay; es la Fortaleza General Artigas popularmente conocida como la Fortaleza del Cerro por estar construida sobre una elevación de 132 metros sobre el nivel del mar.

La Fortaleza se erigió en la primera década del siglo XIX con el fin de defender la entrada de invasores por el puerto de la bahía de la ciudad de Montevideo, que en aquel entonces era el más importante del Virreinato del Río de la Plata.

En la actualidad, aparte de la vista panorámica que se puede apreciar desde sus murallones especialmente del sector céntrico de la capital Uruguaya; también se encuentra un Museo Militar en donde el visitante puede conocer un poco de la historia de las invasiones de las fuerzas españolas, inglesas, portuguesas, y brasileñas a las cuales fue sometido éste pequeño pero tan codiciado pedacito de tierra conocido como la Banda Oriental y que finalmente lograría su independencia en el año 1825.

En uno de los salones del museo se encuentra una bandera con la cual estamos muy familiarizados los Uruguayos y es la que usaron 33 hombres en su Cruzada Libertadora iniciada el 19 de Abril del año 1825 y que culminara exitosamente con la Declaración de la Independencia el 25 de Agosto del mismo año.

La Bandera de los Treinta y Tres Orientales, tiene tres franjas horizontales, una azul, una blanca y una roja; y es en la franja blanca en cuyo centro aparece la frase Libertad o Muerte.

Desde que soy Cristiano, siempre que he tenido la oportunidad de volver a leer las palabras lema de aquellos hombres que fueron instrumentos para la liberación de mi paisito de manos invasoras; también me recuerdo de otras dichas por Jesús:

Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará LIBRES…Si el Hijo os LIBERTARE, seréis verdaderamente LIBRES” (Juan 8:32, 36)

Las palabras del Maestro registradas en el evangelio escrito por su discípulo amado fueron dirigidas directamente a los escribas y fariseos en el mismo templo. Ellos creían que eran “libres” por ser descendientes de Abraham, por estar circuncidados, por reposar en el día Sábado, por abstenerse de comer alimentos considerados inmundos, por observar la ley de Moisés, por su vida religiosa, etcétera.

Pero Jesús los confrontó sin temblarle sus labios: “…en vuestro pecado moriréis; a donde yo voy, vosotros no podéis venirvosotros sois de abajovosotros sois de este mundovosotros sois de vuestro padre el diablo” (8:21, 23, 44)

¡Qué diferencia con miles de pastores y evangelistas que no quieren confrontar a las personas que viven en desobediencia a la Palabra de Dios por no perder una parte de aquellos que apoyan financieramente sus ministerios o porque haciéndolo ponen en riesgo a que un grupo de sus miembros se muevan a otra iglesia “más tolerante y flexible”!

Jesús sabía que sus palabras incitarían aún más el odio que tenían hacia su persona y que al fin le costaría su vida; pero no escatimó en cumplir la voluntad de Su Padre comprometiéndose a no sucumbir a la voluntad del populacho que por su pecado estaba condenado a la MUERTE.

¿Qué mensaje estaba Jesús tratando de comunicarle a los líderes religiosos de su tiempo?

¡Sin mí NO HAY LIBERTAD! ¡Solamente conmigo Ustedes serán VERDADERAMENTE LIBRES!

Y sin Jesús, Pablo nos dice que todos los que practican “las obras de la carne…no heredarán el reino de Dios” (Gálatas 5:19, 21). Podemos concluir y amparados por lo que enseñan las Escrituras que si “no heredarán el reino de Dios”; entonces recibirán la MUERTE ETERNA.

La belleza del Evangelio, es que a cada ser humano nuestro Padre Celestial le ha dado el derecho de elegir y en todas las posibilidades de elección que tenemos en la Biblia, éstas siempre vienen en grupos de dos como en el caso de la bandera que llevaron aquellos 33 hombres en el año 1825: LIBERTAD o MUERTE

Estad, pues, FIRMES EN LA LIBERTAD CON QUE CRISTO NOS HIZO LIBRES, y no estéis otra vez sujetos al yugo de la esclavitud” (Gálatas 5:1)

En mi caso personal seguiré la exhortación de Pablo aunque me cueste romper relaciones con amistades, familiares, creyentes hipócritas, negocios y hasta mi vida.

Gracia y Paz

Sergio

Amigo de Jesús”

*Este escrito ha sido publicado con el permiso del pastor Sergio A. Perelli.

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