¿Aprueba la Biblia la Esclavitud?

¿Aprueba la Biblia la Esclavitud?
Una respuesta al ateo Sam Harris 

Pablo Santomauro

No existe una respuesta breve ni prefabricada para esta pregunta. En esta sociedad moderna hasta los cristianos esperamos que todo se nos dé en cápsulas aceleradas. Si ésta es su pretensión, desde ya le invitamos a no seguir leyendo. Puede volver a su show favorito de televisión.

¿Aprueba la Biblia la esclavitud? Sam Harris, uno de los nuevos bulldogs del ateísmo moderno en el mundo de habla inglesa, afirma que sí. El Señor Harris es el autor del libro Letter to a Christian Nation (Carta a una Nación Cristiana), publicado en Septiembre 2006 y que continúa en la categoría de bestsellers, algo que revela en parte, el estado espiritual de dicha nación (U.S.A.).

Sam Harris le ha declarado la guerra a Dios, al cristianismo y la Biblia en particular, y a la religión en general. Harris dice que la religión, incluyendo el cristianismo con sus absolutos morales, es una amenaza para la civilización. En una entrevista televisada por PBS [1], se le preguntó qué pensaba del concepto de que la religión era la mejor forma de enseñar principios morales [2]. Harris no demoró en contestar que la idea “es una alucinación”, y agregó: “La Biblia, por ejemplo, endorsa la esclavitud … Dios nos dice como tratar los esclavos, no pegarles mucho de modo que no pierdan un ojo o algunos dientes, pero nos dice que debemos conservarlos, y Jesús claramente esperó que los conserváramos. Eso por sí solo elimina a la Biblia como la mejor fuente de moralidad”.

Una declaración como la anterior revela que cualquiera puede escribir un libro en cualquier tema, sin conocer una pizca de lo que está hablando. Las palabras de Harris dan a entender que abrió la Biblia, vio la palabra “esclavitud” y de inmediato imaginó la escena donde a Kunta Kinte le cortan parte de su pie como castigo por haber intentado escapar. Harris no ha leído la Biblia ni realizado ninguna investigación exhaustiva en el tema de la esclavitud. Pero no podíamos esperar otra cosa de Sam Harris, un hombre que apareció en el documental de Brian Flemming, The God Who Wasn’t There (El Dios que nunca estuvo allí), film que intenta probar que Jesús nunca existió, una tesis que los expertos acreditados de renombre rechazan universalmente. Esto es suficiente para no tomar en serio a Sam Harris, un hombre con gran falta de discernimiento en el área de religiones. Debe ser por ello que el único debate que aceptó fue contra Rick Warren [3], quien con todo respeto, no tiene una formación académica para debatir en estos temas. Es natural que Harris siga huyendo de los pesos pesados como Alvin Plantinga, William Lane Craig, J.P. Moreland, Norman Geisler, y otros.

Fue precisamente en el tema de la esclavitud que Harris hizo trastabillar a Warren, por ello queremos de aquí en adelante abordar el tópico para capacitar en lo posible a los cristianos a rebatir esta objeción que los críticos usan para atacar nuestra fe.  Al mismo tiempo, si algún ateo alcanza a leer este trabajo, permítanos educarlo a los efectos de rescatarlo de las garras fatales de la ignorancia. Para llevar a cabo este desafío monumental (educarlo a usted), tomaremos como base el trabajo académico publicado en http://www.christian-thinktank.com/qnoslave.html 

Comencemos diciendo que lo primero que viene a la mente del hombre actual cuando se habla de esclavitud, es la noción relativamente moderna derivada de las experiencias en el Sur de los Estados Unidos, el Caribe y Latinoamérica. La imagen de la esclavitud en occidente ha sido circunstancialmente construida en base a las representaciones de la literatura abolicionista primero, y novelas, libros de texto y películas más adelante. Este tipo de esclavitud fue caracterizado por 1) el uso de esclavos como propiedades con exclusión de su humanidad, 2) el empleo de ellos para mano de obra únicamente, y 3) su absoluta falta de libertad. [Encyclopedia of Cultural Anthropology (4 vols), David Levinson and Melvin Ember (eds), HenryHolt:1996, 4:1190f] 

Antes de elaborar en la descripción de esclavitud en la antigüedad, es crucial señalar que los eruditos en el Antiguo Cercano Oriente (ACO en adelante) ya han abandonado el uso del término “esclavitud” para describir las diversas formas relacionales señor-sirviente en la antigüedad. En realidad, la historia devela que hubo muy pocas sociedades antiguas esclavistas por definición – la romana y la griega siendo las más conocidas. Para decepción de los Sam Harris de hoy, la sociedad del antiguo Israel no clasifica en esta última categoría con los romanos y los griegos. Ni siquiera estas dos últimas poseían las tres características dominantes de la esclavituddel siglo diecinueve, aunque sin duda hubo abusos de todo tipo, dada la condición humana.

El término “esclavo” es por demás ambiguo en el contexto de las culturas antiguas. Por ejemplo, en occidente jamás llamaríamos a los ministros de gobierno “siervos del presidente”, pero ese es exactamente el término que los definiría en los imperios o reinos del ACO. “Siervo” era el título aplicado para un subordinado en la escala social. Todos los súbditos de un rey eran llamados “siervos”, a pesar de ser ciudadanos libres. El rey mismo, de ser vasallo, era un siervo del emperador. Los reyes, emperadores y plebeyos, eran todos “siervos” de los dioses. Las personas de capas sociales inferiores, cuando se dirigían a alguien de una capa superior, usaban el respetuoso “vuestro siervo”. [A History of Ancient Near Eastern Law (2 vols). Raymond Westbrook (ed). Brill:2003. 1:40] 

Observación:  Los términos “siervo”, “esclavo” y “sirviente” no acarreaban la connotación negativa atribuida en el día de hoy. Teniendo presente lo anterior, es increíble que el señor Harris simplemente cite versos donde aparece la palabra “siervo” y no se tome la molestia de contextualizar el término o la referencia. Sólo la ignorancia o la deshonestidad intelectual pueden llevar a un hombre a hacer eso.

Pasemos ahora a definir la palabra “esclavo” (siervo) en el Antiguo Testamento, y por extensión, en el Nuevo Testamento. La palabra ebed/doulos denotaba no sólo esclavos ocupados en la producción o en las tareas domésticas, sino también personas en puestos subordinados en relación al rey y los altos oficiales. Es por ello que el término ebed es traducido a veces como “siervo001. Como se ha señalado anteriormente, el término se usaba también en referencia a la persona cuando se dirigía a otra de rango más alto. Por último, ebed se usaba también en un sentido figurado/espiritual: siervo de Dios (Ex. 32:13; Lv. 25:55; 1 S. 3:9; Ezra 9:11, etc.). 

En nuevas versiones bíblicas encontramos que ebed/doulos (griego NT) es traducido como “esclavo”. Es comprensible que ciertas personas se confundan al ver esta traducción y lleguen a pensar que la Biblia apruebala institución de la esclavitud, pero es inusitado que Sam Harris, supuestamente un genio, se llegue a confundir. Todo lo que se necesita para aclarar la confusión es estudiar el contexto y la etimología de la palabra. Por ejemplo: Abimelec, rey de Gerar, llamó a todos sus siervos y les contó un sueño que tuvo (Gé. 20:8). Estos “siervos”, en contexto, eran los oficiales y ministros de su corte. Abraham, por su parte, derrotó a los reyes de Mesopotamia con un ejército constituido por 318 de sus criados (Gé. 14:14). Podemos suponer con un alto grado de certidumbre que al menos una parte de estos “criados” eran miembros de la familia de Abraham nacidos libres. Al ascender al trono de Judá, Amasías mató a los “siervos” que habían matado a su padre. Estos siervos eran dignatarios reales (2 Cr. 25:1-3). Y así existen otros ejemplos. 

En Génesis 24:2, encontramos que la persona que gobernaba sobre todos los bienes de Abraham, es llamada su “criado”. Más que un esclavo en el sentido occidental moderno, aquí tenemos a alguien que muy probablemente nació libre, o de ser un esclavo, su condición dista mucho de semejar la de un esclavo del siglo 19 en occidente. 

Luego de haber extirpado la carga negativa de la palabra “esclavo” en el contexto de la cultura del antiguo Israel, vayamos ahora a los casos de esclavitud o servidumbre para los cuales el Antiguo Testamento contiene legislación por parte de Dios.

La mayor parte de las regulaciones en el AT relacionadas con la esclavitud tienen que ver con individuos hebreos que por razones de endeudamiento, o riesgo de morir de inanición, se vendían (o firmaban un contrato de servidumbre por un tiempo limitado). Llamémosles “esclavos endeudados”. Debe “quedar en actas”, Sam Harris y hordas ateas, que no estamos hablando de esclavos que fueron cazados como animales, como ustedes en su cruzada anti-Dios creen o hacen creer al desprevenido público. 

En un contexto histórico-religioso-cultural donde la lucha por la estabilidad económica era una constante, la ley mosaica contenía varias iniciativas para prevenir que la persona se convirtiera en un esclavo/a. Deuteronomio 23:19 legisla que en materia de préstamos no se debe cobrar interés al que pide prestado. Este principio se repite en Ex. 22:25; Lv. 25:36, 37; Sal. 15:15 Neh. 5:7, y Ez. 18:8, 13, 17; 22:12. A su vez, Deuteronomio 15 insta con coerción teocrática inconfundible, que siempre se debe ayudar al pobre y al menestoroso. Levítico 19:9 y 23:22 también aseguran la provisión de los necesitados. 

“Las regulaciones pentateucas eran para mitigar las causas de que las personas tuvieran que servir comoesclavos. Los extranjeros residentes, los huérfanos y las viudas no debían de ser abusados, oprimidos o deprivados de justicia. Cuando se les prestaba dinero a los pobres, no se debía cobrar interés. En cualquier otra zona del Cercano Oriente, los intereses exorbitantes sobre los préstamos eran la primer causa de que la gente se vendiera en esclavitud”. [Dictionary of the Old Testament Pentateuch, T. Desmond Alexander and David W. Baker (eds). IVP:2003, OT5]

Es significativo que en Israel nadie podía ser esclavo a la fuerza. El traficante de esclavos en potencia era castigado con la pena de muerte (Ex. 21:16). Señor Harris, ¿puede usted discernir esta gran diferencia con los sistemas esclavistas de los siglos 18 y 19? Yo pienso que usted sí sabe la mala representación que usted hace de la forma de esclavitud en el Israel antiguo? Si ese es el caso, usted comete la falacia del monigote de paja, o sea, construye su versión del sistema para poder refutarla con facilidad. La esclavitud del AT era una servidumbre con responsabilidad contractual, o sea, un compromiso de trabajar para alguien a quien la persona debe dinero y de esa manera pagar la deuda – algo así como hacemos hoy con las tarjetas de crédito. 

El Opus Magnum en esta materia, que Sam Harris debió haber leído si deseaba algún tipo de respeto entre los eruditos, son los dos tomos de A History of Ancient Near Eastern Law (Historia de la Ley en el Cercano Oriente) editado por Raymond Westbrook, Brill Academic Publishers:2003. Este trabajo hecho por 22 eruditos encompasa todos los documentos legales del ACO (por períodos) e incluye secciones en esclavitud. Citando algunas porciones, intento demostrar que la esclavitud de las civilizaciones del área geográfica tendía a ser un recurso de ayuda al pobre más que para el rico [ver http://www.christian-thinktank.com/qnoslave.html]:

 “La mayoría de los esclavos poseídos por los Asirios en Asur y Anatolia parecen originalmente ser esclavos-deudores – personas libres vendidas en esclavitud por un padre, esposo, una hermana mayor, o por ellos mismos”. (1.449)

 “La venta de esposas, niños, parientes, o uno mismo debido a obligaciones financieras, es una característica recurrente en la escena socio-económica de Nuzi … Un caso algo diferente es el de la mujer o el hombre extranjero, llamados hapiru (inmigrantes), quienes se ofrecían voluntariamente como esclavos a individuos privados o a la administración de palacio. La pobreza era la causa de estos acuerdos …” (1.585)

“La mayoría de los casos registrados donde personas libres ingresan al sistema de esclavitud (en Emar) son debido a deudas, hambruna, o ambas …” (1.664s)

“Por otra parte, se hace mención de gente libre que son vendidos como esclavos como resultado de las condiciones de hambre y la situación económica crítica de las poblaciones [Canaán]. Hijos e hijas son vendidos por provisiones…” (1.741)

“El método de esclavización más frecuentemente mencionado [Neo- Sumerio, UR III] era la venta de hijos por parte de sus padres. La mayoría son mujeres, evidentemente viudas vendiendo una hija; en una instancia una madre y una abuela venden un niño … Hay un caso de auto-venta. Todas éstas claramente se originan en la pobreza; no se declara, sin embargo, si alguna deuda estaba específicamente en juego”. (1.199)

Ahora, en lo referente al trato dado a los esclavos en el ACO y el AT (Israel), corresponde señalar las diferencias con el trato a los esclavos en la historia más reciente. La esclavitud en el Sur Americano abundó en maltratos y no necesitamos documentar estas cosas. En el ACO, el trato a los esclavos era mucho menos severo, principalmente por el tipo de relación cercana creado entre el señor y el esclavo. La esclavitud en el ACO era por lo general algo de “entrecasa”, “cosa de familia”, con fuertes lazos emocionales involucrados. Sin embargo, hubo casos registrados de castigos extremos en la región. Pero cuando llegamos a Israel, el relato bíblico presenta un marcado mejoramiento de las condiciones de vida de los esclavos, superior a las del ACO. Exodo 21, por ejemplo, es considerado por muchos comentaristas como un modelo de tratamiento humanitario a los esclavos.

Reiteramos, sí hubo casos de castigos extremos en el ACO, pero la norma era que los esclavos eran protegidos del abuso:

“Los esclavos eran generalmente protegidos contra castigos físicos excesivos. Aun los esclavos-propiedad parecen haberse beneficiado en cierto grado de esta protección”. [A History of Ancient Near Eastern Law (2 vols), Raymond Westbrook (ed). Brill:2003, 1:43]

Todos los documentos del período histórico parecen indicar un tratamiento humano:

“Primero, separemos los esclavos — el botín de guerra o en servidumbre por varias razones – quienes por definición eran totalmente dependientes de sus señores, no obstante este último parece haberlos tratado bastante humanamente, y más como sirvientes domésticos”. [Everyday in Ancient Mesopotamia. Jean Bottero (Antonia Nevill, trans). JohnsHopkins:1992/2001, p. 114]

Por su parte, en el sistema de esclavización en los siglos 18 y 19 en América, los esclavos vivían separados y no participaban de muchos de los beneficios de las fortunas de los dueños. En el Nuevo Mundo, por lo menos dos tercios de los esclavos de las plantaciones vivían en barracas y no en cercanía con los dueños (esclavosdomésticos). En el ACO, por el contrario, la vasta mayoría de los esclavos eran domésticos bajo un mismo techo. En el ACO/AT no existían las cuadrillas de trabajadores agrícolas que surgen más tarde en la historia de la República de Roma y en el Nuevo Mundo:

“Además, por lo regular había probablemente sólo unos pocos en cada casa [en Israel] … no hay indicación, por ejemplo, que largas cuadrillas laboraran en condiciones deplorables para cultivar grandes latifundios, como en el mundo romano posterior”. [The Israelites, B.S.J. Isserlin, Thames and Hudson:1998,OT I:101][Notes, Jewish Study Bible, Ex. 21] 

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(Continuará)

*Este artículo fue publicado con el permiso del apologista Pablo Santomauro.

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