La Doctrina de la Incomprensibilidad de Dios

La Doctrina de la Incomprensibilidad de Dios

Por Pablo Santomauro

Pregunta:

Muchas veces cuando hablo con antitrinitarios ellos argumentan que la doctrina de la Trinidad no puede ser verdad porque es prácticamente imposible de entender con claridad y Dios no es un Dios de confusión. ¿Es la Trinidad un misterio? ¿Qué puedo contestar al respecto?

Respuesta:

La Trinidad no es ningún misterio. Si acaso lo es, sería un misterio en el sentido bíblico. Las Escrituras usan la palabra misterio (mysterion) no con la acepción moderna de la palabra, o sea, algo inexplicable, sino que misterio en la Biblia es algo que ha sido revelado por Dios en su Palabra. El apóstol Pablo escribe en 1 Corintios 4:1: “Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los MISTERIOs de Dios”. Es obvio que nadie puede administrar algo que no conoce, por consiguiente podemos leer la última parte como “administradores de las revelaciones de Dios”. Lo mismo hace Pablo en pasajes como Romanos 16:25, Efesios 1:9; 3:3;3:4; 3:5; 3:9; 5:32; 6:19; Col. 1:26; 1:27; etc., donde usa la palabra mysterion para indicar el Evangelio. ¿Es el Evangelio un misterio en el sentido moderno del término? ¡Por supuesto que no! No hay nada misterioso en el Evangelio.

De la misma forma podemos decir de la Trinidad, de misterio no tiene nada ya que también ha sido revelada en la Escritura de forma que cualquier ser racional que sea sincero en su aproximación no tiene más remedio que reconocerla. Luego de examinar la Biblia cuidadosamente podemos afirmar esta definición de la Doctrina de la Trinidad:

Dentro de la unidad del Ser de un único Dios, existen tres personas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Estas tres personas comparten la misma naturaleza o esencia y los mismos atributos, por lo tanto estas tres personas son, lógicamente, el único Dios.

Una vez que sabemos que la Trinidad es deducible y no hay ningún misterio respecto a eso , sí podemos decir que la doctrina de la Trinidad no es totalmente comprensible, como tampoco lo es la Encarnación, los milagros de la Biblia, la Resurrección y otros temas. Esto se debe a que estamos tratando con las cosas de Dios, un Dios incomprensible que ha decidido revelarse lo suficiente como para que los hombres no tengan excusa para rechazarlo, pero conservando la majestad y gloria de su Ser infinito veladas en parte a los seres finitos. El reconocido apologista Robert Bowman escribió hace algún tiempo:

“La cuestión es entre creer en el verdadero Dios en la forma que él mismo se ha revelado, aun con sus misterios, o creer en un Dios que es relativamente simple de entender pero que tiene poco parecido con el verdadero Dios. Los trinitarios estamos dispuestos a vivir con un Dios al cual no podemos comprender en su totalidad”.

¿Enseña la Biblia que Dios es perfectamente comprensible? Así como los alquimistas buscaban la piedra filosofal,los antitrinitarios sueñan con poder demostrar que Dios es totalmente comprensible. Por ello trabajan tan arduamente para crear la ilusión de que así es. Desafortunadamente para ellos,  la Incomprensibilidad de Dios es una doctrina bíblica:

“¡Oh, profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son tus juicios, e inescrutables tus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?”  Romanos 11: 33-34.

“Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; alto es, no lo puedo comprender”.  Salmo 139:6

Truena Dios maravillosamente con su voz; El hace grandes cosas, que nosotros no entendemos”. Job 37:5

Entiéndase bien que en ningún momento estoy diciendo que Dios no puede ser comprendido en absoluto. Simplemente digo que Dios no puede ser conocido exhaustivamente. Por contrapartida, afirmo que Dios puede ser conocido, y nosotros, aunque somos seres limitados, podemos tener un conocimiento intelectual verdadero de Dios en un plano personal. Reitero, nosotros no podemos entender a Dios exhaustivamente (en todos sus aspectos), pero sí podemos conocer lo que Dios ha revelado de sí mismo (Jer. 9:23, 24; Dn. 11:32; Jn. 17:3; Gá. 4:8-9; 1 Jn. 4:4-8; 5:18-21). En otras palabras, los hombres como seres limitados sólo podemos llegar hasta cierto punto en el conocimiento de Dios y no más allá.

Corresponde apuntar que cuando decimos que los humanos somos seres limitados, en este contexto nos referimos a nuestra capacidad mental, la pecaminosidad de nuestra mente y la limitación impuesta por Dios en su Palabra.

Cuando escuchamos de los enemigos de la Trinidad cosas como: es una doctrina incomprensible, ¿quién puede entender eso, tres en uno?, no tiene sentido, etc. etc., significa que conscientemente o no, están planteado la falsa dicotomía, o si se quiere la falacia del falso dilema de que Dios debe ser comprendido totalmente o no puede ser comprendido en absoluto. No existe, según ellos, otra opción.

Por otra parte, resulta increíble que al plantear estas preguntas, ellos piensen que han refutado la Trinidad. Esto es absurdo, lo que no debe sorprendernos ya que mucho de sus teologías también lo es. Como han encerrado a Dios en el molde sus propias ideas, los antitrinitarios no tienen más remedio que atacar la doctrina de la Incompresibilidad de Dios porque les parece que de ese modo le quitan la alfombra de debajo de los pies a la doctrina de la Trinidad. Si alguien pudiera encontrar en la Biblia pasajes que digan que Dios es perfectamente comprensible, que puede ser entendido y explicado por la razón humana, esto de una vez por todas destruiría la doctrina de la Incomprensibilidad de Dios, y sin ésta, la doctrina de la Trinidad no sobreviviría. Por supuesto que les deseamos buena suerte en encontrar esos pasajes.

El problema para estos amigos es que para poder hacer eso tienen que demostrar positivamente que la Biblia enseña la total comprensibilidad de Dios, pero no han podido hacerlo. Esto reduce sus argumentos al nivel de una incapacidad intelectual elevada a la máxima potencia.

Por útimo, señalemos que el fracaso en documentar sus propias creencias es la mayor falla de los antitrinitarios. La mayor parte de su tiempo lo usan negando y ridiculizando la Trinidad, pero muy poco es el tiempo que utilizan para demostrar sus propias creencias. La mayoría de los grupos sectarios funcionan sobre la falacia de que si pueden refutar la Trinidad, automáticamente prueban sus creencias. Ignoran una de las leyes fundamentales de la lógica: refutar las ideas de otros no prueba que las propias sean verdad.

Como cristianos debemos estar siempre alertas para ayudar a los nuevos hermanos porque si la persona que lee los escritos sectarios no tiene la suficiente comprensión bíblica, puede ser confundida. Existe una perversidad diabólica en los argumentos del antitrinitario que sólo puede nacer en el corazón del enemigo de nuestras almas, combinada con la ignorancia y la rebeldía del hombre sin la presencia del Espíritu Santo. <>

*Este artículo fue publicado en este blog con el permiso del apologista Pablo Santomauro.

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