Dios es nuestro Amparo y Fortaleza

Dios es nuestro Amparo y Fortaleza

Meditando en el Salmo 46:1-3

Por Daniel Brito

«Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. 2 Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar; 3 aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes»

En estos tiempos donde hemos experimentado terremotos y todo tipo de calamidades, y escuchamos de guerras y rumores de guerra, este hermoso Salmo nos hace recordar que, en medio de la tribulación, Dios es nuestro amparo y fortaleza. Es por eso que este Salmo ha sido de mucha inspiración para los Cristianos por siglos, que lo han cantado en forma de himno, y de coro también.  

La Biblia de las Américas dice en el verso uno: «Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones Un Amparo o un Refugio, es lo que se encuentra dentro de una fortaleza. Una fortaleza antigua nos recuerda las ciudades amuralladas, o aún los castillos que estaban protegidos por murallas gruesas que difícilmente se podían penetrar.  Ese lugar es nuestro SEÑOR que, en Su Fidelidad, nunca desampara a los Suyos sin importarle raza o nacionalidad.

El creyente nunca está solo, puede ser que esté pasando por tentaciones y pruebas, pero dentro de la Fortaleza que es nuestro SEÑOR, encuentra el amparo y la protección necesaria. Es por eso que, al poner la confianza en el SEÑOR, es como entrar en un Castillo Fuerte, bajo la Protección del Todo Poderoso.

Matthew Henry nos dice en su comentario que, se cuenta que Martín Lutero, cuando oía malas noticias decía: ¡Vamos a cantar el salmo 46![1] Debemos notar que una cosa es confesar a nuestro SEÑOR como nuestra fortaleza, y otra es poder decir como el verso dos: «no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar Y eso es lo más importante.  Confiar en el SEÑOR es una entrega, es obediencia, es someterse a Él. Es fruto del Nuevo Nacimiento.

El Texto está hablando de desastres como terremotos, huracanes, maremotos, y todo tipo de desastre natural como son conocidos. Es ahí donde la confianza del creyente se hace notoria al poder decir que, «no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar.»

Concluimos con las palabras de Charles Spurgeon: «El es mi refugio y fortaleza.» No olvidemos el hecho de que Dios es nuestro refugio tanto ahora mismo, en este presente momento, como lo era cuando David escribió estas palabras. Dios solo es nuestro todo. Todos los demás refugios son refugios de mentiras; toda otra fuerza es debilidad, porque el poder pertenece a Dios; pero como Dios es suficiente en todo, nuestra defensa y poder están a la altura de todas las situaciones apuradas.»[2]

Que Dios les bendiga.

*Todo Texto Bíblico sin otra indicación, ha sido tomado de la Santa Biblia, Nueva Versión Internacional.

Notas:

1. Francisco Lacueva, Comentario Bíblico de Matthew Henry, p. 586, editorial CLIE.

2. Charles Spurgeon, El Tesoro de David.

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