¿Acaso la shemá de Israel denota una sola persona en la Deidad?

¿Acaso la shemá de Israel denota una sola persona en la Deidad? 
por Pablo Santomauro 

Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. 
Deuteronomio 6:4 

Los antitrinitarios han usado Deuteronomio 6:4 para probar “infaliblemente” que Dios es unipersonal y que la doctrina de la Trinidad es falsa. ¿Tiene validez bíblica este reclamo? Veamos lo que dice un unitario sociniano; la cita fue tomada de un escrito que pretende refutar uno de nuestros artículos: 

                 El Señor Santomauro parte de una premisa preconcebida-que a mi juicio es errada- la cual afirma que para los Judíos una Deidad plural o compuesta por más de una persona era inherente a la fe Judía. Pero el Sr. Santomauro se olvida de la shemá de Israel, la cual es una confesión fundamental de la fe judía sobre Dios, presenta claramente a la Deidad Yahweh (Elohim) como UNO [echad] (Deut 6:4). UNO que implica singularidad y sin igual, pues el mismo Yahweh dice que nadie más hay como Él, el que creó todo por Sí Mismo (Isa.44:24; 45:6).

La palabra “echad” (uno) 


Conviene desde el comienzo señalar que los trinitarios creemos que existe sólo un Dios, pero en la esencia o naturaleza de ese único Dios existen tres personas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Estos tres comparten la misma esencia, los mismos atributos y constituyen, hablando en términos lógicos, el único Dios. 

Si los autores de la Biblia creían que Dios era multipersonal es obvio que habrían escrito de una forma que transmitiera ese concepto a sus lectores. Por otra parte, si los autores de la Biblia creían que Dios era unipersonal, debieron haber escrito en cierta forma que indicara la idea. 

Lo correcto es examinar el Antiguo Testamento para ver si el lenguaje utilizado por sus autores, y el Espíritu Santo ultimadamente, favorece una de las dos posiciones. ¿Existe en el hebreo alguna palabra que describa perfectamente el concepto de Dios como un ser unipersonal, o sea un “uno” absoluto sin posibilidades de definir una unidad compuesta? Sí existe, es la palabra

yachiyd. Esta palabra describe un ser absolutamente solitario. Se usa en el Salmo 68:6 y es traducida como “solitario” en algunas versiones bíblicas. La palabra echad (ejadecad), a diferencia de “yachiyd”, expresa el concepto de una unidad compuesta. El término deriva de la raíz hebrea “acad”, que significa “unificar, “coleccionar, reunir, juntar”. La palabra “ecad” (ejad, echad) significa literalmente “el Unido”. 

Veamos algunos ejemplos del Antiguo Testamento: 

               Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y será una (ecad) sola carne. (Gn. 2:24) 

Aquí 2 personas forman “uno” (ecad), o sea, una unidad compuesta. 

               He aquí el hombre es como uno (ecad) de nosotros. (Gn. 3:22) 

Aquí Adán y Eva se transforman en “uno” (ecad) con Dios, pero no pierden su propiedad de persona. 

               Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno (ecad) . (Gn.11:6) 

Aquí se unifican muchas personas, la población de la tierra en ese entonces, y se les llama “uno” (ecad) No significa que todos se unen para formar una sola persona, la idea es que existe una unidad compuesta. 

Ejemplos similares encontramos en Génesis 34:16,22; 2 Crónicas 30:12; Esdras 2:64; y Jeremías 32:39. 

En todos estos ejemplos se usa la palabra ecad (uno, un) para designar la unificación de varias personas. Del mismo modo, es en ese sentido que podemos entender el “Jehová uno es” de Deuteronomio 6:4. 

La palabra “yachiyd” (uno) 


En el hebreo existe la palabra “yachiyd” (pronunciada “yakid”), y esta palabra indica “uno y único” (solitario). Traduce al español como “único”; es una palabra que implica una unidad indivisible en oposición a la unidad compuesta implicada por la palabra “ecad”. 

Ejemplos de la palabra “yachiyd”:   

               Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único (yachiyd), Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. (Gn. 22:2) 

               Porque yo también fui hijo de mi padre, Delicado y único (yachiyd) delante de mi madre (Pr. 4:3). 

               Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito (yachiyd), afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito. (Zac. 
12:10) 

Los opositores de la Trinidad esperarían encontrar la palabra “yachid” para describir a Dios, especialmente en la declaración monoteísta por excelencia, Deuteronomio 6:4: 

           Oye, Israel, Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. 

Sin embargo, la palabra que se usa en Deuteronomio 6:4 no es la que desearían ver, sino que es “ejad” o “echad”. 

           Shemá Yisrael, YHWH Eloyhenu, YHWH Ejad. 

Es obvio que “ejad” es la palabra que un trinitario esperaría encontrar al leer el pasaje, ya que ésta define a una unidad compuesta o unificada. Si los autores de la Biblia creían en un Dios uniplural, la única palabra que podían usar para transmitir el concepto era precisamente “echad”. No existe en el hebreo otra palabra para proyectar la noción. 

Pero, ¿cómo puede ser esto si los judíos hoy rechazan la doctrina de la Trinidad? La explicación es sencilla y viene en las palabras del destacado experto en hebreo, David Cooper: 

           Antes de los días de Moisés Maimonedes, la unidad de Dios era expresada por “echad”, palabra que como ha sido probado más allá de cualquier duda tiene el significado primario de una unidad compuesta. Maimonedes, quien estructuró los trece artículos de fe, en el segundo habla de la unidad de Dios usando “yachid”, término que nunca fue usado en el AT para expresar la unidad de Dios. Partiendo de este hecho es evidente que una nueva idea fue inyectada dentro de la confesión cuando se sustituyó “echad” por “yachid”, palabra que en todos los pasajes acarrea la idea de unicidad en el sentido absoluto. A partir de entonces, desde los días de Maimonedes se impuso una interpretación diferente sobre este importantísimo pasaje.

Como vemos, ante la evidencia lingüística todos los reclamos de los herejes antitrinitarios se derrumban como castillos de arena. Con todas sus maniobras de retórica, los enemigos de la doctrina de la Trinidad no hacen más que poner en duda la inspiración verbal y plenaria de la Biblia. Si los lenguajes y las palabras tienen sentido y transmiten pensamientos y nociones, estos deben ser respetados. De lo contrario hemos perdido la capacidad de comunicarnos. Corresponde preguntarse por qué los autores de la Biblia, bajo la inspiración del Espíritu Santo, escogieron la palabra “echad” para describir la unicidad de Dios. ¿Fue una distracción del Espíritu de Dios? <> 

*Este artículo fue publicado en este blog con el permiso del apologista Pablo Santomauro.

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